El box del hospital de Alcorcón donde estuvo la auxiliar con ébola sigue sin limpiarse

Los trabajadores de la empresa concesionaria del centro se han negado a entrar en la habitación por miedo al contagio. El hospital les pedía que entraran sólo con una bata. Sindicatos denuncian que siguen sin existir protocolos adecuados de prevención.

24 horas después de que se conociera el primer caso de infección por ébola ocurrido en España (y en Europa), el primer box en el que la afectada estuvo internada sigue sin haber sido esterilizado. Los trabajadores del servicio de limpieza del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón se han negado a entrar en la habitación por miedo al contagio. Es más, aseguran haber percibido que la afluencia de pacientes al hospital ha sido mucho más baja de lo habitual.

Según las Federaciones de Servicios Públicos de UGT y CCOO, el personal no ha recibido la formación específica necesaria relativa a las medidas preventivas para afrontar tal situación, pese a haberlas reclamado a la gerencia del centro. “Prevención ha dicho que podíamos entrar a limpiar sólo con una bata”, denuncia Raquel -nombre ficticio- trabajadora de la empresa Sanil, concesionaria del servicio en dicho centro.

Tras conocerse el caso de María Teresa Romero Ramos, inmediatamente los trabajadores de limpieza entregaron un comunicado al hospital en el que exigían un protocolo de actuación para poder realizar su labor con seguridad. El centro respondió exigiéndoles que cumplieran con su responsabilidad y advirtiéndoles, además, de que debían ser discretos con esta orden. “Nos dijeron que estuviéramos calladas o habría consecuencias”, asegura Raquel.

Este diario ha intentado, sin éxito, recabar la versión del hospital en reiteradas ocasiones, no sólo en cuanto a la protesta del servicio de limpieza, sino también en lo relativo a la denuncia del personal sanitario, que —como ya hicieran los trabajadores del Carlos III— aseguraron que la enferma fue atendida sin que se aplicaran las correspondientes medidas de seguridad.

Una limpiadora: “Para lo que me pagan, no voy a arriesgar mi vida haciendo algo así”

“Una enfermera entró en la habitación de la paciente sin ningún tipo de medida de seguridad especial, los médicos llevaban batas de aislamiento normales, la prevención ha estado fatal; el hospital no estaba preparado”, enumera Raquel.

A última hora de la tarde del martes, varias trabajadoras han vuelto a reunirse con el servicio de Prevención del hospital para defender la postura que han defendido en las últimas 24 horas. “No voy a entrar a limpiarlo si no sé qué riesgos hay”, sostiene Raquel. “Para lo que me pagan, no voy a arriesgar mi vida haciendo algo así”, concluye.

Los servicios de limpieza, privatizados

Mientras en el hospital del Carlos III el servicio de limpieza continúa siendo público y sí está especializado en tratar residuos infecciosos, en el de Alcorcón esta labor corre a cargo de la empresa Sanil, por lo que los trabajadores no están tan habituados a trabajar con este tipo de residuos.

Por ello, UGT ha instado a todas las entidades adjudicatarias de estos servicios (privatizados en la mayoría de hospitales de la Comunidad de Madrid) que exijan a sus gerencias correspondientes que adopten las medidas oportunas para evitar contagios no sólo entre los sanitarios que están en contacto directo con los pacientes infectados, sino también entre el personal no sanitario de los centros. “También pueden entrar en contacto con material infectado por fluidos del enfermo”, recuerdan.

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