Los contratos que se firman en Alcorcón son precarios y discriminan a mujeres y mayores de 40 años

Según un informe elaborado por la secretaría de movimiento obrero de la agrupación local del Partido Comunista de España, la precariedad es la norma en los nuevos contratos firmados en Alcorcón. El 84% de los contratos laborales firmados por empresas radicadas en Alcorcón eran temporales y solo el 16 por ciento indefinidos, de los que además, una parte eran a jornada parcial. En mayo de 2017 se firmaron 3.539 contratos de trabajo en Alcorcón, la gran mayoría (2.958) fueron temporales y solo una pequeña parte indefinidos (581). Incluso entre los llamados “indefinidos”, un porcentaje elevado de los mismos no llegará ni siquiera a cumplir un año de antigüedad antes de ser rescindidos o sus trabajadores despedidos, tal y como lo reflejan las estadísticas a nivel nacional.

Los trabajadores de 40 y más años solo supusieron el 37% de los contratos de trabajo firmados en mayo. A pesar de ser la gran mayoría de la población en paro, no consiguen acceder en la misma proporción a un contrato de trabajo. Los contratos de trabajo, temporales en su gran mayoría, se concentran entre la población de entre 20 y 39 años.

Como ejemplo de la dura realidad de la población en paro y más edad en Alcorcón sirva este dato: en mayo de 2017 había en Alcorcón 2.208 personas de 55 y más años registrados en las oficinas de empleo como parados. En ese mismo mes, las empresas y entidades radicadas en Alcorcón solo firmaron 190 contratos a personas de 55 o más años, y de ellos, solo 36 indefinidos. Dada la inestabilidad y precariedad de los contratos, gran parte de los contratados volverán al paro en las próximas semanas o meses. Esa es la realidad del mercado de trabajo.

Otro tanto se puede denunciar en el caso de las mujeres, que a pesar de suponer la gran mayoría de la población en paro en Alcorcón (el 58%) solo acceden al 45% de los contratos firmados por empresas de Alcorcón y un porcentaje incluso menor (41%) de los contratos indefinidos que firman esas mismas empresas.

Los contratos se concentran en actividades de bajo valor añadido

Al igual que en meses anteriores, el grueso de los contratos firmados corresponden a empresas del sector servicios (88% en mayo) con un peso muy reducido de la industria. La distribución de los contratos firmados responde principalmente a un perfil de actividades de los servicios en sectores de bajo valor añadido.

Por ramas de actividad, de los 3.539 contratos firmados por las empresas de Alcorcón, el 24% correspondieron a empresas de actividades administrativas y servicios auxiliares, el 18% a comercio y reparación de vehículos, el 9% a bares y restaurantes, el 7% a transporte terrestre y almacenamiento, el 6% a la construcción, el 6% a la sanidad y otro 6% al conjunto de actividades industriales.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social muestran el impacto de la precariedad

En 2016 había en Alcorcón 67.145 trabajadores/as afiliados a la Seguridad Social, de los que el 69% tenían un contrato indefinido, el 20% un contrato temporal y del 11% restante no constaba el tipo de contrato.

En cuanto al tipo de jornada, el 66% trabajaba a tiempo completo, el 22% trabajaba solo por horas (jornada parcial o fijos discontinuos) y en el 12% restante no constaba el tipo de jornada.

El funcionamiento de nuestro mercado de trabajo implica que una parte (empresarios) detenta el control de las empresas y fija las condiciones de los puestos de trabajo frente a una masa de población y trabajadores que se ubica en situación de desigualdad frente al empresario, y a los que cada vez se le recortan más los pocos instrumentos de los que dispone (sindicatos, estatuto de los trabajadores, negociación colectiva, derecho a la huelga,…) para equilibrar mínimamente su situación frente al empresario/capitalista.

La precariedad laboral afecta a miles de personas que residen en Alcorcón. Además de la población inactiva en edad de trabajar (estudiantes, personas retiradas o desanimadas,…) en Alcorcón hay casi 10.500 personas en paro registrado, muchas de ellas paradas de larga duración y sin ingresos y con menores y personas a su cargo, que soportan un grado de precariedad y exclusión laboral extrema (sin trabajo, sin ingresos). Entre la población que sí trabaja, los niveles de precariedad se disparan entre los trabajadores que soportan contratos temporales y/o jornadas parciales de unas pocas horas, que son las fórmulas más habituales de contratación.

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