El Frente Amplio llegó a Chile, fin de un ciclo político y comienzo de otro

En las pasadas elecciones presidenciales, parlamentarias y de cores efectuadas el 19 de noviembre daban por supuesto, según las encuestas, un apabullante triunfo de la coalición derechista Chile Vamos con cerca del 40 y 46% de las preferencias. E, incluso, algunas mostraban que podía salir electa en primera vuelta. Lo contrario pronosticaban con el naciente Frente Amplio, que no se les otorgaba ni cerca del 15% de las votaciones. Pues para sorpresa de todos y todas, Chile Vamos, liderado por Sebastián Piñera, no alcanzó el 37%. Pero sin duda que el clivaje político y mejor resultado fue el del Frente Amplio, que obtuvo un 20.30% de los votos válidamente emitidos. Pisándole los talones a la Fuerza de la Mayoría, coalición oficialista, la cual tuvo 22.40%.

Lo cierto es que en estas elecciones estaban debutando tres factores históricos: el primero de ellos es el nuevo sistema electoral proporcional, reemplazando al sistema binominal; el segundo factor es el voto exterior para chilenos y chilenas residentes en otros países y tercero la “ley de cuotas”, esto es, cada partido político tuvo por obligación tener al menos un 40% de mujeres compitiendo en sus listas al Congreso y para los cores.

Siendo este el escenario, el Frente Amplio logró una hazaña que no se veía en la política chilena desde los años 70. Una coalición de partidos políticos, movimientos y organizaciones sociales de izquierda, que no se sienten identificadas con las coaliciones tradicionales, dieron la sorpresa. Surgido al alero de las movilizaciones estudiantiles de 2011, destaca por tener transversalidad etaria, más prominentemente jóvenes, pertenecientes a diversas organizaciones, pero con ideas parecidas: ser una alternativa a la coalición saliente, traer reformas estructurales al país y dar la batalla institucional, social e ideológica a la derecha.

Para hacer una idea del nuevo mapa político en el Congreso: producto del cambio electoral, aumentó la cifra de diputados y diputadas a 155, siendo antes 120; mientras que el Senado pasó a tener 50 en vez de 38 representantes. Así, han sido elegidos y elegidas 20 diputados y diputadas del Frente Amplio más un senador en la Cámara Baja. Gracias al nuevo sistema electoral y el triunfo de los y las nuevas parlamentarias, al menos 12 miembros de partidos tradicionales han perdido sus escaños, luego de por lo menos 20 años estando en el Congreso.

Otro dato interesante por considerar es que también hay representación parlamentaria mapuche, uno de los pueblos originarios chilenos más antiguos, con una mujer y un hombre que consiguieron ser legisladores. Esto nunca había ocurrido en la historia del país.

En síntesis, tenemos una bancada frente amplista que está dispuesta a legislar por cambios fundamentales en la nación. Lo que sabemos es que tanto Chile Vamos como la Fuerza de la Mayoría no tienen mayoría en ambas cámaras y considerando la irrupción del Frente Amplio, se tendrá que negociar en los asuntos claves para el país. Por ende, el Frente Amplio pone fin a un ciclo político de la transición pactada entre la entonces Concertación y Alianza por Chile, iniciando así un nuevo período congresista y también social que tendrá que incluir a las nuevas voces.

José Cembrano: jose_cembrano05@hotmail.com

Beatriz Sánchez, candidata presidencial del Frente Amplio de Chile. Fuente: El País.

 

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