KutxaBank quiere desahuciar a una familia con dos niños de 9 y 3 años y un bebé de 20 días

Esta es una historia que cobra relevancia para mí porque he estado unas horas con ellos, porque he visto a los niños, porque he acariciado a ese bebé de 20 días. Porque esta historia tiene rostros. Yolanda y Jorge, sus dos niños de 9 y 3 años. El bebé de 20 días.

Cientos de desahucios diarios. Cientos de historias de familias destrozadas, ultrajadas, agotadas. Cientos de familias que no saben adonde pasarán la siguiente noche, donde sus hijos, donde sus padres ancianos. Donde la comida caliente y el cobijo hogareño. Donde los juguetes de los niños, o los libros, o la ropa amorosamente guardada.

Esta es una historia más entre esas cientos de historias. Esta es una historia que cobra relevancia para mí porque he estado unas horas con ellos, porque he visto a los niños, porque he acariciado a ese bebé de 20 días. Porque esta historia tiene rostros. Tiene miedos, tiene angustia, tiene desesperación fácilmente perceptible al hablar con cada uno de ellos. Y también cansancio, mucho cansancio, mucha necesidad de estar tranquilos, de enfrentar una noche y otra y otra con serenidad.

Yolanda y Jorge, sus dos niños de 9 y 3 años. El bebé de 20 días.

Hola Jorge, ¿cómo está? (le saludo)

Y me responde lo obvio: “Ay…señora ¿Cómo puedo estar si me quieren desahuciar el viernes con mi señora y mis tres niñitos?”

Y en esa frase se condensa todo, o al menos, me dice casi todo.

La historia

Jorge y Yolanda quedaron en el paro. Sin ingresos. Hasta ese momento vivían de alquiler a un particular, hasta que ya no pudieron pagarlo y decidieron irse. Los cuatro en la calle…había que buscar alguna salida…

La desesperación se impuso y en agosto del año pasado ingresaron a esta vivienda en la que se encuentran hoy, una vivienda que ya se encontraba vacía, una vivienda que el kutxabank ya le había arrebatado hacía mucho tiempo a una familia que no había podido pagar su hipoteca.

El primer desahucio fue fijado para el 11 de abril y fue frenado por la presión de la gente de Usera y otros barrios. Luego de esa acción sucedieron algunas hechos bastante inexplicables. La trabajadora social y la educadora de los niños emitieron informes favorables para que el banco accediera a darles en alquiler social una vivienda. En un principio Kutxabank había accedido, con lo cual se pensó que se estaba ante el comienzo de una solución para la familia, pero sorpresivamente (y sin dar la menor explicación) el banco se echó atrás y se dictó el siguiente lanzamiento para el 21 de mayo. Yolanda se encontraba en ese momento casi en el 9º mes de embarazo con dificultades. Informes médicos de urgencias del hospital, alertaron de que se estaba ante un parto problemático y de alto riesgo. En vista de ello, ante la presión del Stop desahucios y el parto inminente de Yolanda, la comisión judicial desestimó realizar el lanzamiento ese día.

El banco informó que esperaría a que Yolanda diera a luz para proceder al tercer intento de lanzamiento (para ellos sería el definitivo) que se fijó para este viernes 27 de junio. Y así hemos llegado hasta este momento.

Han sido infructuosos los contactos que las abogadas, los propios afectados y hasta una comisión de Stop desahucios de Usera han intentado con el banco. La posición es no negociar, no dialogar y se mantienen inflexibles.

La desesperación

No es difícil imaginar al día de hoy la situación en que se encuentran cada uno de los miembros de la familia. Jorge con la responsabilidad compartida de brindarle un hogar a su familia, Yolanda muy abatida psicológicamnte, con un alto grado de angustia, muy deprimida, en plena etapa de post parto y lactancia. A esto debemos sumarle que ha tenido un embarazo muy traumático marcado por dos intentos de desahucios, las amenazas, los sobresaltos, la presencia policial, la incertidumbre de donde nacería su bebé (y en que condiciones de salud).

Y sus niños, que ya evidencian la carga emocional familiar de ese tremendo momento. Se los nota muy afectados, lo que aumenta la preocupación de Yolanda.

Los apoyos fundamentales

El grupo de vivienda de Usera se mantiene firme junto a la familia compartiendo estos momentos -como hacen con todas las familias afectadas-, de manera amorosa y solidaria. Esto solo hace más evidente la brutal inacción por parte del Estado y la omisión en la protección de esta familia al no ofrecer políticas sociales acordes con la vulnerabilidad de los grupos afectados.

Hablando con L. una de las integrantes del grupo acerca de como afectan estas situaciones la salud emocional de las familias en su totalidad y con que recursos contaban para afrontar este problema, nos cuenta que se apoyan mucho en una organización que colabora en forma voluntaria, llamada Psicólogos Sin Fronteras. Éstos y estas profesionales atienden en forma gratuita y en los domicilios a las personas que se encuentran en situación de riesgo de desahucio o que lo han atravesado. Cada familia tiene un psicológo o psicóloga que la atiende y que se ocupa de llevar los casos de niñas y niños, en forma coordinada con el centro educativo. L. me dice “es tan maravilloso lo que hacen, son tan grandes, que una no tiene como agradecer lo suficiente su tarea. Lo hacen con calidad profesional y con mucha entrega”.

Los responsables

Es que no podemos ni debemos desvincular la salud de las personas del problema, acuciante y grave, de la falta de acceso a la vivienda. De un desastre provocado por las mafias bancarias. Y hablamos siempre del despojo de viviendas para aquellas personas o familias que las necesitan, ya que hay millones de viviendas vacías en el Estado español.

La sensación de vulnerabilidad que padecen amplios sectores de la población es apabullante. Pero a no engañarnos, son los responsables, los grandes responsables que gobiernan el Estado español y sus cómplices de los grandes grupos económicos, los que están llevando a cabo este lento y planificado exterminio: Salud, educación, empleo, vivienda.

Todo lo degluten, todo lo privatizan, todo lo venden a precio de “amigos” a las mega empresas.

Y esperamos que sean esos responsables, los que en algún momento paguen por los estragos que vienen perpetrando en las vidas de la gente. Por esta gente desesperada, por estos niños y niñas que crecen con miedo e incertidumbre, y hasta por aquellas personas que ante la imposibilidad de afrontar estas situaciones deciden terminar con sus vidas (no son suicidios, son asesinatos). Hace horas nos hemos enterado que Mario, de 50 años,  miembro de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas de Torrelavega y pendiente de un proceso de ejecución hipotecaria por parte de Liberbank, ha sido empujado por la banca criminal a acabar con su vida.

Reiteramos: Jorge y su familia se encuentran en un situación extremadamente delicada y se encuentran emocionalmente impactados por todo lo sufrido y el futuro incierto que se avecina. El estado y sus instituciones tienen la obligación de preservarles, de que Servicios Sociales tome decisiones urgentes para esta familia, para evitar males mayores.

Son cientos de desahucios los que se llevan a cabo diariamente. Este es uno más para las estadísiticas, pero para muchos y muchas este no es “uno más”, es el intento de un banco criminal que quiere dejar sin hogar a Jorge, Yolanda, sus hijos de 3 y 9 años y su bebito recién nacido que aún no tiene un mes de vida.

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