Entrevista con Anna Ruiz Dassy, feminista, médica y militante comunista

Tenemos el inmenso placer de publicar hoy una entrevista con Anna Ruiz Dassy, feminista, médica en la sanidad pública y militante del Partido Comunista de España. Aunque hemos podido verla participando en manifestaciones políticas madrileñas o en la campaña de Unidos Podemos del 26-J, Anna no se caracteriza por ser una figura pública. Quizá para otros medios informativos sólo sean importantes las caras más públicas o famosas, nosotras en cambio tenemos una política de entrevistas que quiere dar voz también a las y los comunes, a esa gente que trabaja desinteresadamente por transformar la sociedad sin esperar reconocimiento alguno, y que sin su trabajo de hormiga nada sería posible. Nos interesan sus opiniones y sus sentimientos, cómo se vive la realidad desde abajo, fuera de los focos. Por este motivo la entrevista, y con suerte, las muchas que quedan.

AR: Sabemos que eres militante del Partido Comunista desde hace ya unos años. ¿Cómo fue tu experiencia de toma de conciencia? ¿Hubo alguna chispa revolucionaria o fue un proceso largo y meditado? ¿Hubo algo o alguien que te marcara en este proceso?

Anna: Hay una diferencia entre la toma de conciencia y la decisión de afiliarme al PCE. No sabría explicar claramente cuando realicé esta toma de conciencia, porque ha sido un proceso inherente a la formación de mi personalidad. Durante mi adolescencia, en mi pueblo, Ronda, siempre estuve involucrada en temas ecologistas y feministas, pero siempre de forma independiente. Nunca he tenido un entorno muy politizado, salvo un par de buenas amigas republicanas y de izquierdas. Mis padres, sin ir más lejos, tienen una mentalidad progresista en algunos aspectos pero son muy conservadores. El caso es que, a pesar de mis valores ecologistas, feministas y anticapitalistas (aunque de esto último tardé unos años más en darme cuenta), nunca pensé en afiliarme a ningún partido. Cuando comencé a trabajar en Madrid decidí colaborar con algunas asociaciones, como Médicos del Mundo o Yo Sí Sanidad Universal, y así fue como me di cuenta de la importancia de la necesidad de organizarse, de cómo, si bien es importante tener unos valores, es más importante poder unirte a personas que piensan como tú para defenderlos y cambiar las cosas. Curiosamente la decisión de afiliarme al PCE ¡la tomé en Cuba! Jajaja, no es que se me apareciese el Ché para iluminarme (que ojalá), imagino que allí solo di el paso que llevaba meses meditando , pero cuando me di cuenta de la revolución tan inmensa que había hecho ese pueblo, y el trato tan injusto que ha recibido siempre por parte de Occidente sentí que tenía que aportar mi granito de arena.

AR: Además de comunista te consideras feminista. El feminismo parece que está entrando en los debates políticos con mayor frecuencia, aunque quizá no con la profundidad que querríamos. En cualquier caso, ¿Cómo fue tu experiencia de toma de conciencia feminista? ¿Qué te hizo romper con la inercia machista de la sociedad española? ¿Podrías recomendar alguna lectura o película que te resultara didáctica en este tema?

Anna: Como el comunismo, creo que la toma de conciencia es paulatina y gradual. Nadie se levanta un día con las “gafas violetas” puestas. Yo provengo de una familia de cuatro hermanas que siempre hemos vivido en un ambiente muy patriarcal y autoritario, y, sorprendentemente, en lugar de asumirlo y naturalizarlo, me rebelé contra él. En esos momentos yo  no tenía ningún conocimiento teórico, pero el feminismo es algo que sale de dentro, son tus propias entrañas las que piden su espacio y reconocimiento en este mundo, su “habitación propia”  como dice Virginia Woolf. Así que en mi caso fue mi propia experiencia la que me hizo romper con esa inercia aberrante. Y después vino todo lo demás: los libros, el conocer mujeres que vivían situaciones similares, darme cuenta de esos “detalles tontos” que tienen tus amigos y perpetúan esa violencia, tus propios pensamientos e inercias que también forman parte de ese sistema… Y aún, sigo aprendiendo y cuestionándome y , sobretodo, escuchando e interiorizando lo que tantas hermanas tienen que contarnos. Esto no es una lección que te la sabes o no, el feminismo es una forma de ver este mundo, y una necesidad de cambiarlo, y eso crece con una misma a la vez que adquirimos experiencias.

En cuanto a los libros, hay muchísimos que pueden enseñarnos cosas, si tuviera que recomendar algunos, diría que de Beauvoir “La mujer rota”, te pone unas situaciones ante las que es imposible mantenerse al margen, y no es nada teórico, sino diferentes historias, contadas desde el punto de vista de las mujeres. Después a mí me encantó el de Barbijaputa, me parece una forma amena, divertida y bonita de introducir unas pinceladas en este mundo.

 Y luego como más teóricos me gustó mucho “Subversión feminista de la economía” de Amaia Pérez Orozco, y mi favorito “El Calibán y la bruja” de Silvia Federici, que explica cómo el paso al capitalismo se hizo de una forma cruel y sanguinaria contra las mujeres que se intentaron rebelar, demonizándolas, que es una parte imprescindible y olvidada de la historia.

AR: Tu situación laboral actual es la medicina en la sanidad pública madrileña. ¿Cómo ves la situación de la misma después de los recortes y los intentos de privatización por parte del Partido Popular?

Anna: Si tuviese que definir con una palabra la situación sería sin duda “devastadora” . Yo trabajo en el Hospital de la Princesa, que es un ejemplo claro de los intentos de privatización del PP pero por otra parte un ejemplo hermoso de lucha y resistencia; el hospital se mantiene porque mis compañeras se mataron por él; y aún hoy en día siguen saliendo a la puerta a denunciar los recortes. Y no solo se trata de los recortes, están imponiendo un modelo de sanidad clasista y excluyente que se palpa desde el momento en el que el paciente entra por la puerta de Urgencias, por no hablar de la situación tan precaria que se vive en los centros de salud. La Sanidad se debe seguir defendiendo todos los días, porque aunque no salga en los medios, los intentos de privatizarla y saquearla se siguen llevando a cabo.

AR: Sin abandonar este tema, queríamos preguntarte cómo relacionas el feminismo con tu profesión. Muchas disciplinas académicas han sido y son dominadas por un fuerte androcentrismo, la medicina no es una excepción. Conocemos algunos ejemplos de este androcentrismo  como el desconocimiento o falta de difusión de síntomas  de males o enfermedades en las mujeres diferentes a los hombres, o la sobre-medicalización de las mujeres con antidepresivos por problemas que en realidad son de origen social como las dobles jornadas, etc. ¿Qué opinión tienes sobre la invisibilización de las mujeres en la medicina como doctoras y pacientes? ¿Conoces algunos ejemplos o consecuencias más sobre este tema?

Como todo lo que se encuentra bajo el sistema patriarcal en el que vivimos, en medicina podemos dar mil y un ejemplos sobre la desigualdad extrema en que se encuentran las mujeres. No solo desde el tema laboral,- ya nos lo tomamos a broma, pero aún no hay un solo día en el que no haya un paciente confundiéndome con una estudiante, porque no consideran que yo pueda ser su médica-, sino desde el tema puramente social, los estudios en medicina están hechos para hombres, en el que solo participan hombres, y esto afecta directamente a nuestra salud. Un ejemplo muy llamativo, cuando se describe un infarto todo el mundo sabe que es un dolor en el pecho, que se irradia al brazo izquierdo… el dolor que se irradia al cuello o mandíbula se consideran como manifestaciones poco típicas, y sin embargo se ha demostrado que es como habitualmente se manifiesta esta clínica en mujeres, así que, si con algo tan llamativo y estudiado ocurre eso… imaginaos con todo lo demás. Las mujeres sólo existimos como sujetos de estudio cuando se refieren a temas reproductivos, obviando las múltiples diferencias que nos conforman y que afectan directamente a nuestra salud. Además, desde la Atención Primaria, ámbito en el que yo me desarrollo, estas diferencias son más acuciantes y duras, pues no sólo afectan a temas puramente biológicos, sino que lo social alcanza aquí una relevancia especial. Nadie se preocupa por establecer una correlación entre el estrés al que estamos sometidas desde el punto de vista laboral y personal y las múltiples patologías que de ello se derivan, no sólo la depresión, si no también dolores crónicos, cansancio… patologías crónicas que tienen un manejo más social que farmacológico, y sin embargo están abandonadas y en muchas ocasiones, maltratadas y despreciadas. Y eso se nota mucho en el tema de los cuidados además. Porque ese rol recae directamente sobre nosotras, por un tema puramente patriarcal, y de ello se derivan muchas consecuencias.

AR: ¿Sufres micromachismos, o machismo directamente, en tu día a día laboral como médica? ¿Nos darías algunos ejemplos?

Anna: Continuamente, simplemente con decir que la mayoría de mis compañeras y compañeros no usan la palabra médica nos podemos hacer una idea de lo que hay detrás. La medicina es un sector en el que se mantiene una idea muy conservadora y además con muy poca voluntad de unión y solidaridad, y  desde luego, la igualdad de género se ve influida por esta mentalidad. Como ejemplos puedo decir que como dije antes, continuamente tengo que recordar a los pacientes que soy su médica (en ocasiones han llegado a cortarme a mí para dirigirle la pregunta al estudiante masculino que estaba conmigo), o que no se tenga en cuenta nuestra opinión en los debates, que se dé por sentado que vamos a aguantar peor la carga de trabajo… En algunas ocasiones somos las mismas médicas las que mantenemos estos comportamientos sexistas en aras de “hacernos respetar” en un ambiente sumamente masculinizado. Pero creo, que poco a poco, con la toma de conciencia y teniendo en cuenta que este espacio está cada vez más feminizado, iremos dando pasos para acabar con esta brecha.

AR: Por último sobre este tema, ¿Crees que el PCE es un buen lugar para que las mujeres desarrollen la lucha feminista? ¿Cuál crees que es la situación interna del partido respecto a la igualdad?

Anna: Si hay algo bueno en el PCE, es que está lleno de compañeras y compañeros cada vez más conscientes de la desigualdad de género, y que intentan por todos los medios acabar con ella. En mi agrupación, por ejemplo, -yo milito en el PCE de Madrid centro- en una de las reuniones se acordó por unanimidad el crear espacios amables para que pudiésemos participar todas, porque la mayoría de las veces vivimos situaciones sexistas sin darnos cuenta. Si nos fijamos, en los debates habituales es mucho más frecuente que se corte a una mujer cuando interviene que a un hombre, y además en muchas ocasiones ni siquiera tenemos oportunidad de intervenir. Sólo siendo conscientes de estas situaciones podemos darles remedio. Obviamente hay cosas que mejorar, y muchas, pero sin lugar a dudas donde más sororidad y apoyo encuentro es en mi agrupación.

AR: Unidas Podemos, cuánto costó conseguir ese espacio y qué “decepción” con los resultados electorales del  26-J… ¿Cómo ves la confluencia en estos momentos? ¿Cómo crees que debe progresar este proyecto?

Anna: Jajaja ¡Qué buen momento para responder a esta pregunta! Justo con el debate tan interesante que hay en estos momentos dentro de Podemos…

Las causas que llevaron al resultado del 26J son múltiples y empezaron mucho antes de la campaña. Por eso creo que “culpar” a la confluencia, a la campaña en sí, o a lo que ocurrió en esos últimos días y que salía solo en medios de comunicación es una torpeza que como partido no deberíamos permitirnos. La confluencia era necesaria. Se entiende cuando dejamos de pensar en términos de partido y pensamos como comunistas o activistas, cuando vemos lo práctico, cuando defendemos juntas la Sanidad Pública, por ejemplo, da igual de dónde vengamos, pero sabemos que si vamos a una podemos cambiar las cosas. El problema, desde mi humilde punto de vista, es que han entrado en juego muchas otras voluntades aparte de las puramente políticas, como puede ser la visibilidad en los medios, los egos personales, y disputas internas que al final enturbian el discurso y el proyecto. Por eso creo que nosotras debemos seguir manteniéndonos firmes en nuestra determinación de cambiar el país, y desde luego, uniéndonos a todas las agrupaciones y colectivos posibles. Porque solo unidas podremos darle la vuelta a esta situación, y desde luego, no olvidando que nuestro objetivo es, ni más ni menos, que mejorar las condiciones de vida de quienes nos rodean.

 

AR: Finalizando, queremos hacerte un cuestionario sobre algunos personajes históricos y de actualidad para que nos digas tu opinión sobre ellos en una o dos frases: Alejandra Kollontai, Dolores Ibárruri (La pasionaria), Marcos Ana, Susana Díaz, Barbijaputa, Inés Arrimadas y para culminar David Pérez, el actual alcalde de Alcorcón (esperemos que no por demasiado tiempo).

Anna: Alejandra Kollontai: una referente de lucha y valentía que además sirvió de punta de lanza del feminismo dentro de su propio partido, abogando por la liberación de la mujer en un entorno duro y conservador.

Dolores Ibárruri: otra referente, una mujer que a pesar de las dificultades fue capaz de llevar una lucha política excepcional, una feminista valiente y necesaria.

Marcos Ana: sin lugar a dudas un ejemplo de lucha y vida, un hombre que se pasó unos años cruciales de su vida en la cárcel y que fue capaz de salir derrochando tanto amor y lucha que emociona. Es enorme, un héroe sin lugar a dudas.

Susana Díaz: un personaje sin escrúpulos que pretende llevar a cabo sus objetivos pasando por encima de las cabezas de quien haga falta. Nos quedó muy claro con su gestión en la Junta de Andalucía cuando cogobernaban con IU.

Barbijaputa: yo la adoro, me parece una absoluta valiente que ha conseguido una proyección enorme a base de decir lo que piensa y de soltar verdades incómodas que en ocasiones tantos problemas le acarrean.

Inés Arrimadas: sin obviar que cuenta con mi apoyo por las continuas faltas de respeto que sufre como mujer, en lo demás solo me queda decir que representa un partido que encarna lo peor de esta sociedad (con excepción de Vox, que para mí es más una secta que un partido), que solo se puede creer alguien que ha vivido entre algodones y fuera de la realidad.

David Pérez: Pues un sinvergüenza cuyas manifestaciones no son propias ni de neandertales, esperemos que le dure poco la alcaldía y la actividad pública, en general.

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