1 de Mayo: Un vez más ¡Proletarios de todo el mundo uníos!

“(…) hoy, en el momento en que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ejército, bajo la misma bandera y para un objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de París. El espectáculo de hoy demostrará a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos.”

F. ENGELS Londres, 1 de mayo de 1890.

El 1º de mayo, celebrado en casi todo el mundo como el día internacional de la clase obrera, simboliza, como dice la cita de Engles, la unidad del proletariado en la lucha por su liberación cristalizada en la lucha por la fijación legal de la jornada laboral de 8 horas. Su celebración, aprobada por el Congreso obrero de París de 1889 conmemora la muerte de los mártires de Chicago durante la huelga general que comenzó el 1 de mayo de 1886 con ese objetivo.

Limitar legalmente la jornada laboral a 8 horas no era un objetivo nimio. Hasta entonces las legislaciones más avanzadas del mundo limitaban la jornada a 18 horas, siempre ampliables si el empresario pagaba una multa de 25 dólares. La jornada laboral de 8 horas suponía la liberación de la mitad del tiempo de vida de los trabajadores. Una reivindicación que era considerada «indignante e irrespetuosa», «delirio de lunáticos poco patriotas», y «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo» por los grupos mediáticos de la época.

Hoy 124 años después de las palabras de Engles en nuestro país la limitación de la jornada laboral no está limitada a 8 horas sino a 9, ampliables por los convenios colectivos siempre que se respeten 12 horas de descanso entre jornadas. Es decir si hace más de un siglo los trabajadores del mundo no estaban dispuestos a seguir entregando más de 1 tercio de su tiempo de vida a los capitalistas, hoy nuestra legislación permite que entreguemos hasta la mitad. La mitad de nuestro tiempo de vida, ese es el precio de haber permitido que donde hace 100 años se había forjado la unidad de la lucha por los intereses de nuestra clase, los capitalistas y los terratenientes hayan introducido la división de la lucha económica sectorial. Por eso ante el retroceso constante en los derechos de la clase obrera hoy más que nunca es necesario volver a gritar:

¡Proletarios del mundo uníos!

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