198 aniversario del nacimiento de #KarlMarx “El motor de la Historia es la lucha de clases”

13096075_1147871031924042_5760666673819682703_ndante_w .- De las diferentes leyes que rigen el desarrollo de la Historia humana descubiertas por Karl Marx la principal, la que caracteriza toda su teoría,  es que el motor de la Historia no son las ideas como sostenían los filósofos idealistas y los socialistas utópicos como Robert Owen, ni tampoco la economía como sostenían los economistas liberales como Adam Smith, sino que lo que hace avanzar la Historia es la lucha de clases.

Es decir, el tránsito de un modo de producción a otro, de una etapa de la Historia humana a otra, no se produce por los cambios en el desarrollo económico o científico-tecnológico, ni porque aparezcan nuevas ideas en la sociedad que la hacen avanzar, sino porque la sociedad se divide en clases sociales y la lucha entre ellas por imponer sus intereses hace que la Historia avance, que el mundo cambie.

Cada periodo de la Historia desde la aparición de las clases sociales se corresponde así con el dominio de una clase social, que moldea la sociedad, el arte, la economía y el pensamiento y la política a su imagen y semejanza.

La Edad Antigua, que se corresponde con el modo de producción esclavista, se caracteriza por el dominio de la clase a la que en Roma se llamó los patricios, los amos. La Edad Media, con el modo de producción feudal, basado en la propiedad de la tierra y la adscripción de los campesinos a ella, se caracteriza por el dominio de los señores feudales. Y el moderno capitalismo por el dominio de la burguesía, que lo convierte todo en mercancía, incluida la fuerza de trabajo humana.

Lo que desata los acontecimientos históricos es la lucha entre las clases que componen una sociedad. Entre la clase dominante de una región del planeta con la clase dominante de otra región por controlar los recursos, o entre la clase dominante y una clase revolucionaria que anuncia una nueva etapa de la Historia. Si la clase revolucionaria triunfa y se erige como nueva clase dominante cambiará la sociedad entera, la economía, el pensamiento, el arte, la política… y es más sólo habrá triunfado verdaderamente si consigue llevar a cabo por completo esta transformación.

Con esta tesis materialista, científica, Marx barrió de un plumazo a quienes planteaban que la superación del capitalismo vendría del propio desarrollo científico-técnico de las fuerzas productivas y a quienes como Robert Owen propugnaban el uso de la pedagogía para cambiar la sociedad a fuerza de cambiar la forma de pensar de las personas.

Las relaciones económicas de una sociedad se corresponden con los intereses de la clase dominante y por lo tanto para cambiar esas relaciones económicas es necesario primero que una clase revolucionaria derroque a la clase dominante e imponga unas relaciones económicas nuevas.

La gente no vive como piensa, piensa como vive. Es el ser social lo que determina la conciencia social y no al contrario. Y por lo tanto para cambiar el pensamiento y la conciencia de la gente es necesario primero cambiar el mundo y no al contrario.

No se trata de crear nuevas relaciones para cambiar el mundo, ni de educar a la gente para que establezca unas relaciones más justas. La tarea fundamental de la revolución, la práctica revolucionaria,  consiste en organizar a la clase revolucionaria para que venza en la lucha de clases, para que tome el poder e imponga unas nuevas relaciones económicas, una nueva educación, una nueva cultura, una nueva política y un nuevo pensamiento.

“La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej. , en Robert Owen). La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.” (Karl Marx, Tesis 3 sobre Feuerbach).

“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes.

En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa división de la sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales.

La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.

Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.” (Karl Marx y Fiedrich Engels “Manifiesto del Partido Comunista”)

 

 

 

 

 

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