Viernes 30 de Junio. 19:00. Taller de Cine Político. Matrix. Alienación, lucha de clases y construcción de hegemonía.

La noción de hegemonía surge como categoría política de la mano de Lenin. Para Lenin la hegemonía es la “dirección política en el seno de una alianza de clases” haciendo referencia a cuál debía ser el objetivo del partido de la clase obrera en el seno del movimiento de oposición al zarismo.

Quien desarrolla después de Lenin el concepto de hegemonía es Stalin, principalmente en su obra Los Fundamentos del leninismo (1924), en la que analiza cómo la conquista de la hegemonía, esto es la dirección política sobre el resto de clases que luchaban contra el zarismo, fue lo que permitió al proletariado tomar el poder en la revolución rusa.

El fundador del Partido Comunista Italiano Antonio Gramsci vuelve a utilizar el término de hegemonía. Gramsci desarrolla el concepto haciendo referencia no solo a cómo una clase social ejerce la dirección política dentro de una alianza de clases revolucionaria, sino a cómo la clase dominante ejerce la dirección política sobre las clases dominadas. Según Gramsci, la hegemonía existe cuando la clase dominante no solo es capaz de obligar por la fuerza a una clase social subordinada a que acepte someterse a la explotación, sino que existe una dominación ideológica por la cual la clase social subordinada adopta las concepciones de la clase dominante y las incorpora a su repertorio ideológico, hecho ligado a lo que comúnmente se denomina “sentido común”. Por tanto, según Gramsci, el “sentido común” es la forma bajo la que las clases dominadas adoptan la ideología de la clase dominante. Al hecho de que la clase obrera asumiera la ideología de la clase dominante Karl Marx lo denominó alienación.

Tanto en Lenin como en Stalin y en Gramsci, el concepto de hegemonía hace referencia a cómo una clase social ejerce la dirección política sobre el resto de clases. Es decir, hace referencia a la lucha de clases en la superestructura política, cultural e ideológica, no a  a lucha de clases en la infraestructura económica. Sin embargo, los autores “postmarxistas” Laclau y Mouffe, en su obra Hegemonía y estrategia socialista (1985) plantearán que es necesario desligar el concepto de hegemonía del “determinismo económico” marxista y prescindir de cualquier “esencialismo” que prime a la clase obrera como sujeto privilegiado o pivote en torno al cual deba girar la lucha anticapitalista. De esta manera, Laclau y Mouffe desligan el concepto hegemonía y, por tanto, la lucha ideológica de las clases y la lucha de clases.

Laclau y Mouffe crítican al marxismo por su “determinsmo económico” o economicismo, pero el marxismo no es economicista. El economicismo es una corriente que fue dominante dentro de la II Internacional socialista en el siglo XX, que reduce la lucha de clases a la lucha económica del proletariado: la lucha sindical. Es decir, solo concibe la lucha de clases dentro de la infraestructura económica de la sociedad. No obstante, para el marxismo la lucha de clases recorre tanto la infraestructura económica como la superestructura ideológica, cultural y política de la sociedad. El economicismo renuncia a la lucha de clases en el terreno ideológico y, por tanto, a la construcción de hegemonía por parte de la clase obrera. Al desligar la lucha ideológica de la lucha de clases, Laclau y Mouffe hacen lo mismo que el economicismo de dicen combatir.

Sobre cómo se genera la ideología, cómo se convierte una ideología en dominante y su relación con la lucha de clases hablaremos en la próxima escuela popular de marxismo de la agrupación de Alcorcón del Partido Comunista de España, que será también la última hasta después del verano.

Será un taller de cine político en el que hablaremos sobre la ideología dominante, cómo podemos y cómo no podemos combatirla viendo diferentes ideas que aparecen en la película Matrix de Lana y Lilly Wachowski (1999).

Será el próximo viernes 30 de junio a las 19:00 en el CS Pablo Picasso (C\San Blas Nº 1). No te la pierdas.

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