El shock del miedo para ocultar el fracaso de las políticas de recortes.

@LuisMadrod.- Los estudiantes de la facultad de Somosaguas de la Universidad Complutense afirman que las cargas llevadas a cabo por la policía en el campus fueron indiscriminadas. Y es que, lo pinten como lo pinten estamos hablando de policías anti(pro)disturbios cargando violentamente en el interior de una universidad contra estudiantes que ejercían su legítimo derecho a huelga.

Precisamente ahora que el gobierno presenta el informe de previsión económica donde se asume que la cifra de paro no va a disminuir ¡¡¡hasta 2015!!! Un informe donde se dice que la inversión privada va disminuir; que el consumo se va a quedar prácticamente estancado, donde se dice además que la deuda pública no va a parar de subir hasta niveles del 100% sobre el total del producto generado por la actividad económica del país.

Una deuda que cada vez es mayor demuestra que las políticas neoliberales de reducción del gasto social que se están aplicando en las finanzas públicas NO ESTÁN FUNCIONANDO y paralelamente, sí están consiguiendo dinamitar cualquier atisbo de hacer pagar la crisis a quien la ha generado. El objetivo identitario de este gobierno (y de los anteriores también) es el de mantener el estatus de privilegios que sostiene las viciadas estructuras del poder dominante y en este juego, la banca es el sacrosanto motor de un sistema, el capitalista, que es capaz de generar riqueza de manera ficticia a través de la especulación y el endeudamiento.

Reprimen porque las protestas de los últimos meses van dirigidas de manera muy certera, poniendo el dedo en la llaga del problema principal, el sector financiero y sobre unos parlamentarios adictos a esas estructuras de poder y de compadreo amarillista que olvida por completo el sufrimiento de las personas ante la llamada de un banquero. Reprimen porque saben que las protestas trascienden el cansino dilema izquierda-derecha al desenmascarar al PPSOE como adalides protectores de los intereses del sector financiero y de la banca. Reprimen porque temen al despertar progresivo de la clase trabajadora que, empoderada y consciente de la injusta opresión a la que se ve sometida, se organiza y lucha por sus derechos.

Para bloquear la dinámica de rebelión que cuestiona las bases del propio sistema de poder, infringen a la población su propio shock del miedo, reprimiendo con violencia a los defensores de los bienes comunes, de la cobertura de las necesidades básicas y de leyes que aseguren el acceso a aquello que pertenece a todos por igual. Vivienda, educación, sanidad, etc y el no menos importante derecho a organizarse para luchar por defender todo lo anterior.

volumen

Al Sistema le interesa que la indignación y el enfado popular se canalice por activa o por pasiva, hacia formas de violencia descoordinadas y carentes de posibilidad alguna de alcanzar ningún tipo de objetivo más alla del desahogo momentáneo. Violencia que, independientemente de quien la origine, se mantenga dentro de unos márgenes controlables y suficientes como para permitir criminalizar las protestas a traves de los medios de comunicación y conseguir la desmovilización popular; acusar a los detenidos de atentados contra el Estado; centrarse en lo “malas y delincuentes” que son las personas que ejercen sus derechos fundamentales (derecho a huelga y derecho a manifestación) y  en contabilizar los costes materiales que suponen las protestas.

Mientras tanto, la noticia verdaderamente importante, la del fracaso evidente de las políticas de recortes en gasto social, la que debería empujar a salir a la calle no a cientos sino a cientos de miles de personas habrá pasado de puntillas por los espacios informativos de nuestras televisiones.

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