Firme con los débiles, mano de seda con los fuertes. Principios que matan.

botin_susana_02dante_w.- El 3 de noviembre del pasado año Pietr Piskozub, un joven polaco de 23 años moría de inanición mientras esperaba en la cola del almuerzo del albergue municipal de Sevilla. Había sido dado de alta en el hospital Virgen del Rocío a pesar de sus evidentes signos de desnutrición. Pesaba apenas 30kg cuando murió.

Piert esperó la cola pacientemente. No gritó ni pataleó. Siguió los trámites y eso le costó la vida. Tal vez si Pietr hubiera gritado o pataleado, siquiera hubiera alertado a los responsables del comedor su estado, eso le hubiera salvado la vida. Al menos si hubiera dado con alguien que no comparta los principios de Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.

En el mismo municipio donde murió Pietr Piskozub, fueron desalojadas la semana pasada 22 familias que viéndose en la calle habían ocupado un edificio propiedad de Ibercaja al que llamaron “Corrala Utopía”.

La resolución judicial indicaba que las familias con niños o personas dependientes así como aquellas que se encontrasen en riesgo de exclusión social debían ser realojadas.

Las familias de la Corrala Utopía no hicieron como Pietr. No esperaron callados con sus hijos y sus mayores en la calle, gritaron, patalearon y lucharon por sus vidas y las de sus familias. Por eso una vez producido el desalojo desde la consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, en manos de Izquierda Unida, se pudo tomar la resolución de realojar de urgencia, que no adjudicar una vivienda, a 8 de esas familias y comenzar los trámites para determinar si era procedente el realojo de las otras 14.

Sin embargo desde la presidencia de la Junta, en manos del PSOE, decidieron que debían ser firmes en la legalidad. Era necesario, según los principios de Susana Díaz, comprobar si esas 8 familias ya realojadas cumplían los requisitos para el realojo, pues si no sería un agravio para las 12.000 familias que esperan la adjudicación de una vivienda de protección oficial en Sevilla.

¿Era necesario?

Tan obvio como que un hombre de 23 años que pesa 30kg no debe ser dado de alta médica ni debería esperar en la cola de un comedor social, es que no es lo mismo un realojo de urgencia que la adjudicación de una vivienda de protección oficial y por tanto no había agravio posible. Igual de obvio que 8 familias que tienen entre sus miembros 3 personas discapacitadas y 6 niños cumplen los requisitos para el realojo. Sin embargo Susana Díaz y el PSOE no han comprendido esto hasta que revisadas en profundidad “las circunstancias particulares de todos y cada uno de ellos, se ha concluido que ocho de estas familias pueden permanecer provisionalmente en los inmuebles en los que han sido realojados de forma transitoria”. Y es que es que esas 8 son y eran desde un prinicpio las familias que, según los técnicos de la Consejería, están en riesgo de exclusión social. “Y no lo dice sólo IU, lo han visto los técnicos, lo ha comprobado el Defensor del Pueblo Andaluz, lo sabe el Ayuntamiento de Sevilla aunque se desentienda, y hay un mandato del Juzgado de Instrucción número 3 de Sevilla para que nos ocupemos de ellos” no se cansaban de repetir desde la coalición.

Solo la diligencia de la Consejería de IU ha impedido que mientras el PSOE esperaba a darse de bruces contra la realidad esas familias no hayan pasado ni un minuto más en la calle. Sin embargo mientras IU se preguntaba “¿Qué sentido tiene además que nos quite las competencias de adjudicación de vivienda protegida cuando aquí no se ha adjudicado ninguna?” desde el PSOE alardeaban de que a Susana Díaz “No le ha temblado el pulso. Ha actuado como debe hacerlo una presidenta. Con autoridad”.

Si los principios de Susana Díaz obedecieran a las siglas de su partido no debería haberle temblado el pulso, pero para realojar a las 8 familias como no debería temblarle ahora para buscar una solución a las 9 que quedan después de que 5 hayan renunciado a ser realojadas dada la campaña de difamación que se ha orquestado en torno a ellas. Algunas incluso parece que tienen que pedir perdón por haber trabajado 6 meses el último año.

Pero ni los principios de Susana Díaz ni los de su partido se corresponden con sus siglas. Ellos son más de Firmeza con los débiles y mano de seda con los fuertes. Solo un beso de Emilio Botín puede hacerles temblar el pulso. Los demás debemos ponernos a la cola. Aunque eso nos cueste la vida como a Piert.

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