Hay que cuestionar el sentido común

1486761_660645543988800_4478785688078697290_nEl sentido común, la lógica imperante, lo lógico… no es más que la forma de pensar que se corresponde con la ideología dominante, la que nos domina.

El sentido común decía en 2004 que había que comprarse una casa, no importaba si te hipotecabas hasta las cejas, tenías que comprarte un piso antes de que subieran más, y si te tocaba uno de proyección oficial te había tocado la lotería. Tenías que comprarlo aunque existiera el riesgo de quedarte en el paro, si no podías pagar la hipoteca podrías venderlo y, como el sentido común decía que el precio de los pisos siempre sube, habrías ganado dinero. Eras tonto si no lo hacías, era de sentido común.

Sobra decir el drama humano que ha generado para muchas familias guiarse por el sentido común, cuantos suicidios y cuantas familias endeudadas de por vida…

De igual manera el sentido común ha generado en nuestro país la generación mejor preparada de la Historia. Estudia y serás algo en la vida. Estudia para no tener que romperte la espalda trabajando como tus padres. Es lo lógico, es de sentido común, si uno es el mejor formado, el más cualificado, el más competitivo en el mercado laboral llegará lejos.

Un  55% de paro juvenil demuestra de nuevo que el sentido común es falso, un engaño, una estafa.

Y los estafados reclaman lo que les prometieron y gritan: “Queremos el futuro que nos prometisteis. Hemos sido buenos, hemos estudiado, nos hemos formado. No es cuestión ni de izquierdas ni de derechas sino de sentido común”.

El sentido común oculta las verdaderas causas de los problemas sociales detrás de la libertad individual.  Detrás de las malas o buenas decisiones que toma cada individuo, el seguir o no las reglas del juego, el sentido común. Esa libertad individual que según el sentido común termina donde empieza la de los demás.

El sentido común nos oculta que la libertad es precisamente tener capacidad para decidir sobre el destino individual y colectivo. Y si la libertad termina donde empieza la de los demás ¿cómo vamos a poder decidir sobre el destino colectivo? Precisamente el sentido común es la forma de pensar que nos inculcan para ocultar que nuestra capacidad para decidir sobre nuestro destino individual está limitada por quienes monopolizan la capacidad para decidir el destino colectivo.

El sentido común nos oculta que por mucho que uno se forme a lo más que puede aspirar es a estar al servicio de quienes controlan la riqueza y que esos mismos controlan la riqueza controlando el destino colectivo provocando, por ejemplo, una burbuja inmobiliaria para acumular más riqueza aún a costa de destruir la economía de países enteros.

Seguir el sentido común es peligroso para el destino personal y para el colectivo.

¡Hay que cuestionar el sentido común!

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *