La lucha de clases y la crisis del ébola en Alcorcón

@dante_w.- Ahora que la emergencia sanitaria ha pasado, que nuestra vecina Teresa Romero, su marido, sus vecinos el personal de nuestro hospital y el conjunto del pueblo de Alcorcón parece que estamos “fuera de peligro” creo que es necesario analizar varias cuestiones que se han manifestado a lo largo de estas semanas desde que el primer caso de contagio por el virus mortal ébola en Europa fue detectado en nuestro municipio.

La sucesión de despropósitos que comienza desde el momento en que se decide traer a los misioneros contagiados, en contra de la opinión de los expertos que aconsejan destinar los recursos a tratarlos en origen junto con el resto de enfermos de la zona, es una manifestación de la fractura que recorre nuestra sociedad, una fractura de clase que divide al mundo en dos,  y que se manifiesta en primer lugar en la existencia de enfermos de primera a los que no se repara en gastos para tratar, y enfermos de segunda de cuyo tratamiento se desentienden gobiernos y farmacéuticas.

Esta fractura se manifiesta también en dos tipos de personas. De un lado personas como Teresa, una mujer valiente, a la que no le importó arriesgarse por ayudar a otros. Con ella la gente del pueblo, sus compañeras y compañeros que se han movilizado y denunciado a los que como el consejero de la Comunidad de Madrid eran capaces de cargar sin escrúpulos contra la víctima, tratando de desprestigiarla como profesional.

Y en esta fractura han aparecido en Alcorcón no solo dos tipos de personas, sino también dos tipos de instituciones. Unas nacidas de esta fractura y a las que nada les ha preocupado el miedo que ha generado con su falta de información y sus decisiones que desoían tanto a expertos como a movilizaciones populares. Y otras  que, como el Ateneo Popular de Alcorcón, están llamadas a reemplazarlas pues ellas han sido quienes han cumplido con responsabilidad y saber hacer ante su pueblo cuando ha hecho falta

No es casualidad que estas semanas se haya hecho célebre Carmen Vicente, la doctora en bioquímica y biología molecular, vecina de Alcorcón, que ha informado y tranquilizado a todos los que hayan tenido la oportunidad de escucharla en el Ateneo Popular de Alcorcón o en la televisión. Carmen Vicente no es sólo una experta y una gran profesional. Quienes la conocemos sabemos que esta no es la primera vez que Carmen se arremanga y se pone a la faena ante las injusticias o la incompetencia del gobierno. Carmen es de esas personas que, como Teresa, cuando hacen falta son las primeras en dar un paso al frente. Por eso en esta fractura que divide la sociedad, en esta lucha de clases, son estas nuevas instituciones y las personas como Carmen y Teresa las que están llamadas a vencer.

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