Las otras víctimas

imagesCuando tenías 15 años tu padre fue vilmente asesinado por el fascismo criminal. Fosa común y olvido fue su obituario junto al de muchos otros. Con tu madre y tus hermanas no tuvieron misericordia y los mismos que las encarcelaron, las raparon el pelo entre insultos y amenazas.

Después tuvieron la desfachatez de poner el nombre de uno de los asesinos a tu calle, a la de tu padre. Homenajes y más homenajes a los vencedores mientras de tus ojos sólo se vertían lágrimas silenciosas e impotentes. Pobreza y olvido fueron vuestras indemnizaciones. Ni un perdón, ni un arrepentimiento, sólo rencor y resentimiento.

Tus asesinos en vida coparon bastones y sillones de mando, púlpitos y ministerios y hasta fundaron el partido político que ahora nos gobierna sin que en ningún caso tuvieran un gesto de reparación o justicia.

Tu vida es parecida a la de cientos de miles de personas que murieron en vida y vivieron en muerte. Para los asesinos no hubo doctrina Parot, cárcel o destierro. Ni treinta, ni veinte, ni un año de cárcel. Para los responsables de aquellos actos sólo ha habido calles, plazas, placas y reconocimientos sin que los medios de comunicación se escandalizaran. Nadie de los que ahora se arrogan el título de defensores de las víctimas ha alzado la voz por vosotros, convocado vigilias o manifestaciones pidiendo justicia.

Que solos se quedan los muertos dijo el poeta, algunos, sólo algunos…

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