¿Libertad de expresión o de discriminación?

Por Jorge de Paúl de la Iglesia.-  Seguramente, ya estamos todes hartes de todo lo que se ha hablado del famoso  “Bus de la verdad”, pero igual, no nos estamos dando cuenta de todo lo que conlleva.

Antes de empezar, es importante recordar de quien estamos hablando, cuando hablamos de los personajes que van dentro de este bus. HazteOir, organización ultra católica, formada durante el gobierno de Aznar y muy ligada a algunes cargos del Partido Popular. Sí, estes mismes que se quejan de que se les vete en el orgullo y que ahora presumen de ser “Gayfriendly”, pero que mientras tanto, tienen en sus filas personas como David Pérez, alcalde de Alcorcón, y quien tiene muy buena relación con esta organización. La misma que ahora trata al PP de “progre” (sí, va en serio) y que se hizo muy popular cuando mandó a los colegios madrileños aquel panfleto con las verdades sobre “las leyes de adoctrinamiento LGTB+”, las cuales, solo pretenden terminar con la discriminación.

El bus sorprendió el pasado martes 28 de Febrero, mientras paseaba libremente por Madrid, eso sí, ni siquiera tenía los papeles necesarios como para hacer publicidad de esa forma. Lo peor, por supuesto, era el mensaje; “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre, si eres mujer, seguirás siéndolo.” Como cualquiera se habrá dado cuenta, el mensaje es profundamente tránsfobo (además de despreciable!).

Hecha la barbaridad, comenzó el debate. Este debate, del que parece que todo el mundo sabe, pero que no dejan de cometer más y más errores. Muy típico de aquelles que ni pretenden informarse al respecto. Durante estos días, se va a hablar mucho de la ilegalidad o no de este, sí es ilegal como publicidad, como mensaje o si es libertad de expresión. Seguramente, muchos juristas hagan análisis mucho mejores sobre la legalidad o la falta de esta. Por lo menos, en madrid es ilegal, y la nueva ley LGTBI de la Comunidad de Madrid debería actuar y paralizarlo para siempre.

Aun así, saliéndonos un poco del tema, las nuevas leyes LGBT+, por mucho que estén aprobadas, falta mucho para hacer para que funcionen. Han pasado ya muchos meses, y diría, que no  son más que papel mojado en muchos temas ahora mismo. Está bien que se aprueben, pero para usarlas. También, se podría reclamar desde aquí, la necesidad de una Ley Estatal contra estos delitos de odio, para que este bus y su mensaje sea ilegal, tanto aquí, en Madrid, como en el resto del país.

Volviendo al tema que tratábamos, el bus del odio, que es el nombre que se merece, promovido por HazteOir (o como prefiero llamarles, HazCallarATodoNoHeteroNoCatólico) causa mucho más que un debate. Este bus, no se paseó por cualquier lado, si no que hacían un esfuerzo para pasar por colegios. Como no, a por les niñes, personas inocentes.

El problema de esto, siempre nace del desconocimiento. Ellos creen, que están ejerciendo su libertad de expresión, pero no es así. Confunden continuamente la libertad de expresión con la libertad de discriminación; que no existe, por cierto. Creen que son libres de atacar a unes niñes que todavía ni lo entienden y que están amparados por derechos (¡que sí existen!, como las leyes de protección al menor, POR EJEMPLO!) pero nada, ellos siguen aferrándose a esta supuesta libertad. También creen, que esto es una ideología, que decidimos ser así, que es una decisión personal, etc. Vamos, que somos sadomasoquistas, que aceptamos ser así, con todo lo que conlleva, por diversión, ¡como es tan fácil serlo! ¿Verdad?

Desde que se hizo público, no he dejado de escuchar periodistas y personas diciendo: “es que los LGTB+ son libres de tener esa opción”. ¿Opción?, ¿En serio? Las personas trans* no eligen,  tampoco lo hacen los hombres blancos cisheterosexuales.  Desde este modesto primer artículo que escribo, os pido, que dejéis de decir que esto se elige. No creo que muches lo eligieran si tuvieran la opción, y no creo que esta gente que mucho se queja de nuestra existencia aguantara un día en el pellejo de muches valientes LGTB que se enfrentan a la sociedad a cada minuto.

Yo, vista la situación del colectivo LGTB, me suelo hacer muchas preguntas. ¿De verdad son libres de atacarnos? ¿De verdad se pueden respetar opiniones que nos tratan de enfermes? ¿De verdad seguimos así en el siglo XXI? Pero  a su vez me pregunto, si es mejor pasar de esta gente, hacer como que no existen, son pocos sí. Callemos ese ruido que hacen con la pasividad. Sinceramente, me cuesta, nos cuesta. Cómo no vamos a saltar cada vez que ocurre esto, cómo vamos a dejar que estas opiniones sigan influyendo a unas personas, que podrán terminar discriminándonos por cómo somos. Son las generaciones del futuro a las que quieren llegar, y deberíamos poder impedirlo. Si de verdad se abrieran a hablar con una familia con une chiquille trans, y que le contaran su experiencia, cómo lo sintieron y cómo les ha ido, se darían cuenta de que poco tiene que ver con creencias e ideologías.

Ayudemos a les niñes trans, no les pongamos más trabas en el camino. Y recordemos, siempre, que la libertad de expresión, no es libertad de discriminación.

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