Los nuevos camellos del opio del pueblo

dante_w .- Desde que era un niño mi madre me ha contado muchas veces la historia de sus amigos del barrio obrero de Villaverde en Madrid que murieron muy jóvenes a causa del consumo de heroína. Ellos intentaban huir de sus problemas con las drogas, lo único que consiguieron fue tener un problema aún mayor, me decía.

Las drogas han sido utilizadas en multitud de ocasiones como arma social contra el pueblo. Su introducción de forma deliberada en los barrios obreros ha acabado con generaciones enteras de jóvenes revolucionarios que destruyeron su vida de la mano de la heroína, la cocaína, las anfetaminas… las drogas para el capitalismo son un arma contra la clase obrera, que transforma a los obreros en lumpenes que para alejarse de una realidad que les es hostil dejan de luchar por sus derechos para luchar por la siguiente dosis.

Alejarse de la realidad material, buscar caminos en un mundo de sensaciones y fantasía eso es lo que ofrecen las drogas a la juventud rebelde. De la misma manera que las religiones y creencias místicas le ofrecen al pueblo una salida a la explotación y la opresión fuera de la realidad. Si la salvación está en la “otra vida” o la solución a tus problemas en la meditación y la limpieza de tus chacras, no merece la pena luchar por cambiar el mundo sino por ganarse el cielo o alcanzar el nirvana.

Este papel de la religión como opio del pueblo está claro para la mayoría del movimiento revolucionario y de izquierdas para el caso de las religiones tradicionales, pero parece que en muchos casos no estamos aún suficientemente prevenidos para sus nuevas formas o las formas importadas como las religiones orientales o las religiones primitivas.

En multitud de centros sociales antaño dedicados a acercar al pueblo la cultura y el conocimiento al que las clases populares no tienen acceso, se ofrecen ahora “alternativas” místicas y anticientíficas que ofrecen una “salida” fuera de la realidad material, convirtiéndose así en las nuevas iglesias, los nuevos camellos del opio del pueblo.

Algunas de estas alternativas están orientadas a la desmovilización lanzando el mensaje de que el camino no está en la organización y la lucha sino en la meditación y la búsqueda de la paz interior. Una forma de individualizar y atomizar al pueblo.

Otras están orientadas al engaño y la estafa, a hacer negocio con el sufrimiento y la desesperación de la gente ofreciéndoles “alternativas terapéuticas” tales como el reiki (sanación por imposición de manos oriental) o la homeopatía. “Terapias” que tienen las mismas características que los milagros de Lourdes:

  • La explicación de cómo funcionan contradice los principios más básicos de la química y la física.
  • Científicamente se ha demostrado que no tienen más efecto que cualquier placebo.
  • La única “prueba” que aportan de su funcionamiento es que hay gente que asegura que les ha funcionado.
  • Suponen un suculento negocio para quienes lo fomentan. Incluso existen multinacionales como Boiron que las comercializan y financian su difusión centros de enseñanza. Al más puro estilo de la iglesia católica.

La presencia de estas “alternativas terapéuticas” en centros sociales populares, además de suponer un engaño, tiene un doble efecto nocivo también en la sociedad:

  • Por un lado llevan a muchas personas a dejar de exigir acceso universal y gratuito a la medicina de vanguardia, a la que solo tienen acceso las clases adineradas, para pasar a exigir estos tratamientos “naturales”.
  • Por otro le resta toda credibilidad a las alternativas de lucha revolucionaria que se desarrollan en esos centros, y es que la lucha por la libertad del pueblo no es compatible con el engaño y la estafa. Precisamente estos centros sociales, Ateneos, Casas del Pueblo etc se crearon originariamente entre otras cosas para liberar al pueblo del desconocimiento de la ciencia que le hace caer en manos de este opio, no para ser sus nuevos camellos.

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