Mujeres guerreras

ACTOMUJERES2Una ley irlandesa del año 697 prohíbe que las mujeres sean militares, lo que da entender que, antes de ese año, las mujeres fueron militares.

Se estima que fueron seiscientas las mujeres que combatieron en la guerra civil norteamericana. Se alistaron disfrazadas de hombres. Ahí Hollywood, por lo que a ellas respecta, ha ignorado todo un episodio cultural. ¿Es acaso un argumento demasiado complicado desde un punto de vista ideológico? A los libros de historia siempre les ha resultado difícil hablar de las mujeres que no respetan la frontera que existe entre los sexos. Y en ningún otro momento esa frontera es tan nítida como cuando se trata de la guerra y del empleo de las armas.  No obstante, desde la Antigüedad hasta la época moderna, la historia ofrece una gran cantidad de casos de mujeres guerreras. Los ejemplos más conocidos ocupan un lugar en los libros de historia porque esas mujeres aparecen como “reinas”, es decir, representantes de la clase reinante. Y es que, por desagradable que pueda parecer, el orden sucesorio coloca de vez en cuando a una mujer en el trono. Como la guerra no se deja conmover por el sexo de nadie y tiene lugar aunque se dé la circunstancia de que un país esté gobernado por una mujer, a los libros de historia no les queda más remedio que hablar de toda una serie  de reinas guerreras que, en consecuencia, se ven obligadas a aparecer como si fueran Churchill, Stalin o Roosevelt.  Sin embargo, los libros de historia se muestran por lo general muy reservados con respecto a las mujeres guerreras que aparecen bajo la forma de soldados normales y corrientes, esas que se entrenaban en el manejo de las armas, formaban parte de los regimientos y participaban en igualdad de condiciones con los hombres en las batallas que se libraban contra los ejércitos enemigos. Pero lo cierto es que siempre han existido: apenas ha habido una sola guerra que no haya contado con participación femenina *, mucho menos aun cuando hablamos de guerras revolucionarias o guerras de liberación. Y es precisamente en los periodos revolucionarios donde la participación de las mujeres en la lucha, militar y política, se hace tan imprescindible que es imposible de ocultar.

La participación de la mujer en la lucha revolucionaria tiene un aspecto cuantitativo, ninguna revolución puede vencer sin la participación del 50% de la humanidad, pero también cualitativo, pues ninguna revolución puede ser completa si la mujer no se libera de la primera de todas las divisiones de clases, de la primera de todas las formas de explotación y opresión, la  que las mujeres sufren por el hecho de ser mujeres.

*Extracto de “La reina sobre el palacio de las corrientes de aire” de Stieg Larsson.

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *