Para transformar el capitalismo hay que comprenderlo

La historia de la humanidad es la historia de la sucesión de unos modos de producción por otros. La aparición de la ganadería y la agricultura trajo consigo un excedente en la producción que llevó a la aparición de la propiedad privada, y con ella la propiedad de unas personas sobre otras. El derecho del amo a apropiarse del trabajo del esclavo puso fin a la primitiva sociedad comunista. El modo de producción que se basaba en la necesidad de la cooperación para la supervivencia dio paso a uno nuevo basado en la separación entre la clase poseedora y la clase explotada.

Tras un desarrollo de miles de años la lucha entre las diferentes clases que componían la sociedad clásica la hizo saltar por los aires desde los cimientos. Los esclavistas que se habían proclamado dioses perdieron su poder ante dioses nuevos que no permitían la propiedad de unos hombres sobre otros. La esclavitud dio paso a la servidumbre en la que siervo y señor eran ambos hijos de Dios, pero no iguales, pues Dios no lo quiso y la nueva clase dominante, la aristocracia, era dueña de la tierra por voluntad divina. La misma voluntad que ataba a los siervos a esa tierra.

Pero junto al modo de producción feudal se desarrollaba uno nuevo. Fuera de los feudos en las ciudades una clase social fuera del modo de producción vigente desarrollaba el suyo propio. La burguesía comenzaba a desarrollar la incipiente industria manufacturera y desarrollaba el comercio en todo el mundo conocido. Miles de años tardó en prepararse para derribar el feudalismo como sus propias relaciones sociales y lo hizo por la fuerza de las armas y de la revolución incesante que conlleva la competencia capitalista.

Y al desarrollar el capitalismo, la industria, el comercio, la burguesía hizo que se desarrollara y se extendiera una nueva clase social. El proletariado, la clase obrera. La primera clase explotada en la historia que es libre. No es propiedad de nadie ni está atada a ningún territorio, pero sus propias condiciones materiales la obligan a vender su fuerza de trabajo para subsistir. Quien la compra adquiere el derecho a apropiarse al fruto del uso de esa fuerza de trabajo.

Pero a diferencia de la burguesía en el feudalismo el proletariado vive dentro del modo de producción vigente. Solo existe como proletariado reproduciéndolo y alimentándolo. Es por eso que el proletariado no puede destruir el capitalismo, ni sustituirlo por un modo de producción propio ya que carece de él. Solo puede transformarlo, de la misma forma que transforma la materia prima en nuevos bienes de uso y consumo con su trabajo. Y de la misma manera que para transformar la materia necesita conocer el oficio, comprender las diferentes contradicciones del proceso de transformación de una mercancía en otra, para transformar el capitalismo necesita comprenderlo, estudiar sus contradicciones, las leyes que lo rigen. Necesita formarse.

Formarnos en la comprensión del capitalismo para transformarlo es la intención de la escuela de marxismo que impartirá su segunda sesión sobre economía el próximo viernes 29 de noviembre a las 19:30 en la CSan Blas Nº 1 de Alcorcón.

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *