Por la libertad y la independencia nacional, 3ª República ya.

A modo de Editorial.-
1365353235975juancarloskissingerFrente a la imagen difundida por los medios convencionales de un monarca que actúa como valedor de los intereses nacionales en el extranjero, cercano al pueblo y dispuesto a posicionarse a favor de la democracia en momentos difíciles, como durante el intento de golpe de Estado del 23F, el verdadero papel de Juan Carlos de Borbón al frente de la jefatura del Estado ha sido y es el de un autentico agente al servicio de las principales potencias capitalistas en España, principalmente de EEUU.
Esto que hasta hace bien poco era un secreto a voces que no se podía ni mencionar en los medios de comunicación ha comenzado a hacerse público en las informaciones relacionadas con la corrupción en la casa real y su relación con la princesa Corina, que ha admitido su papel como colaboradora en las relaciones de los servicios secretos españoles con potencias extranjeras. Pero aún más esclarecedoras han sido las filtraciones de wikileaks sobre la transición española según las cuales, cuando aún era príncipe, Juan Carlos de Borbón “dio a Washington detalles pormenorizados sobre los movimientos de Franco en el Sáhara y pidió ayuda para conseguir que el dictador renunciara. EEUU vio en él al relevo indispensable para que la OTAN aceptara la entrada de España, lo que propiciaría que los estadounidenses mantuvieran sus bases militares aquí”.

¿Qué hacía el príncipe Juan Carlos revelando los planes de España a una potencia extranjera que jugó un papel clave y no precisamente neutral en el conflicto por el Sáhara? Jugar el papel que ha determinado después su reinado, el de representante de los intereses de EEUU en España, desde la entrada en la OTAN hasta el apoyo, con infraestructura, armamento y vidas humanas, a los diferentes conflictos desatados por la superpotencia en oriente medio en los que España no tiene intereses de ningún tipo. Incluso su papel el 23F estaba al servicio de los intereses estadounidenses y no de la democracia, tal y como reflejan libros como “La CIA en España” de Alfredo Grimaldos.
Pero ¿Es esta una excepción dentro de la historia de la monarquía española? Ni mucho menos. Desde que accedieron al trono de España, la casa de Borbón ha actuado siempre al servicio de las grandes potencias, aunque para ello tuviera que entregar el control del país como hiciera Carlos IV a Napoleón.

Es por esto que a las principales potencias extranjeras nunca les ha interesado una España republicana e independiente. El papel de EEUU y las principales potencias europeas en la victoria de los generales fascistas sobre la II república no es ningún secreto.
Es por esto que cuando hablamos de una III república española estamos hablando de algo que va más allá de la forma del Estado o del déficit democrático que implica que la jefatura del Estado sea un cargo hereditario. Hablamos de la independencia de nuestro país y por lo tanto de nuestra capacidad para desarrollar un proyecto propio de desarrollo económico y político, donde nuestro destino colectivo se decida de acuerdo a los intereses de nuestro pueblo y no de los de Washington o Berlín.
Es por esto que para nuestro país existen dos caminos. El del sometimiento y el saqueo por parte de las grandes potencias capitalistas por medio de la corona, o el de la conquista de la libertad y la independencia por medio de la III república, lo cual en la actual coyuntura de imposiciones contantes por parte del FMI y el BCE es cada vez más urgente.

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