Por qué los desahucios en vivienda pública son más violentos y difíciles de parar que los de los bancos

Susana se queda en la calle después de ser desahuciada por la EMV.
Susana se queda en la calle después de ser desahuciada por la EMV.

dante_w .- Un ejemplo muy claro lo tenemos esta misma semana. Dos desahucios muy parecidos. Dos familias, con menores a su cargo. Ambas se vieron en la calle y tuvieron que ocupar una vivienda. La misma plataforma de activistas dispuesta a ayudarles, incluso el apoyo del mismo abogado para la negociación. Uno de ellos se ejecuta con una violenta actuación policial que se salda con decenas de detenidos. El otro se consigue parar con esperanzas de conseguir un alquiler social.

¿La diferencia? En el primer caso, el de Susana, el inmueble era propiedad de la Empresa Municipal de Vivienda de Madrid, en el segundo, el de Ruth, de Bankia.

Esto puede parecer paradójico si adoptamos un punto de vista socialdemócrata y concebimos el Estado como un conciliador social, un ente que se encarga de cubrir necesidades sociales y gestionar servicios públicos.

Sin embargo si adoptamos un punto de vista revolucionario y concebimos el Estado como el aparato mediante el cual la clase social dominante ejercer su dictadura sobre el resto, no nos costará nada comprender por qué este aparato pone todos los recursos a su disposición al servicio de los intereses de conjunto de la oligarquía financiera. Y es que en el caso de Susana todos estaba dispuesto para ejecutar su desahucio, desde el representante del poder judicial que se negó a negociar, hasta el aparato represor con decenas de antidisturbios, pasando por el aparato ideológico que hace que una parte de la sociedad no vea en ella ni en su familia más que unos gitanos ocupas.

Ruth negocia la paralización de su desahucio con la procuradora de Bankia.
Ruth negocia la paralización de su desahucio con la procuradora de Bankia.

Ruth se enfrentaba únicamente a los intereses de un ente privado, que está dispuesto a negociar si encuentra la manera de sacar un beneficio. Con Susana no había nada que negociar, los intereses de clase no se negocian, se imponen.

Pero ¿cuáles son los intereses de clase que están detrás del desahucio de Susana? ¿Qué se esconde detrás de los desahucios ejecutados por las empresas municipales de vivienda?

La misma empresa municipal que echó a Susana a la calle está liquidando las viviendas que gestiona, es decir convirtiendo vivienda pública en vivienda privada. En concreto 1860 viviendas sociales pasaran a manos del fondo de inversión en capital riesgo Magic Real Estate-Blackstone Group International Partners, famosa por su experiencia en el negocio de la especulación, por 125, 5 millones de €, algo más de 67.000 € por inmueble.

Pero la EMV de Madrid no es la única empresa que está liquidando sus viviendas sociales y convirtiéndolas en un negocio privado. La Empresa Municipal de Gestión Inmobiliaria de Alcorcón (EMGIASA) ya ha vendido 3 de las parcelas del Ensanche Sur de esta ciudad al Banco Sabadell. Y al igual que la EMV no está dispuesta a cumplir ningún papel social en la gestión de sus viviendas como ente público ya que 30 familias se enfrentan a desahucios ejecutados por EMGIASA antes de diciembre.

Y es que cada banco, cada empresa, cada capitalista es susceptible de negociar sus intereses como prefiera. Pero los intereses del conjunto de todos los capitalistas, sus intereses como clase, no, para eso tienen la maquinaria de privatización, adoctrinamiento y represión del Estado.

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