Las medidas clasistas de la señora Ayuso por la Covid-19

Y es que mientras la evidencia epidemiológica (la famosa incidencia acumulada) justificaría el confinamiento generalizado de toda la región, serán los ciudadanos de 37 áreas sanitarias ubicadas en los distritos de Carabanchel, Usera, Villaverde, Puente y Villa de Vallecas, así como de algunas áreas de ciudades como Alcobendas, Humanes , Getafe,  Fuenlabrada o Parla, quienes  sufrirán, al menos en primera instancia, estos encierros parciales, aunque se podrá salir de estas zonas por razones laborales. De estas ciudades y distritos, no lo olvidemos, proviene fundamentalmente la mano de obra que pone en marcha la maquinaria de la región más rica del país.

 

El aspecto más sangrante de todas estas medidas probablemente sea el de que no pretenden ni atajar las causas reales que han llevado a estas zonas sanitarias a una situación tan penosa desde un punto de vista epidemiológico ni dar respuesta al problema fundamental: cómo los servicios públicos (depauperados calculadamente durante los 25 años de gobierno del Partido Popular) pueden paliar la disparidad de medios para afrontar y protegerse de la enfermedad con que cuentan los ciudadanos en función del distrito o la ciudad donde viven.

 

Podemos encontrar, por ejemplo, que un vecino registrado en Chamartín posee, de media, una renta per cápita (25969 euros) superior a la de un hogar completo, con todos sus miembros, de Puente de Vallecas (25029 euros), la Renta per Cápita en este distrito es de 9545 euros. Por ello los y las vecinas de Puente de Vallecas y otros distritos y ciudades asimilables económica y socialmente -como las confinadas- toman el transporte público para acudir a sus centros de trabajo cada mañana, llevan a sus hijos e hijas a las escuelas públicas y  ponen su salud en manos del personal sanitario del sistema público de salud. Cuando estos servicios  están adecuadamente financiados y dotados, tenemos sociedades más cohesionadas y resguardadas ante cualquier eventualidad: ya sea el desempleo, ya una pandemia. Pero en Madrid, ¿qué encontramos?

 

Encontramos, por ejemplo, que el transporte público, Metro y red de Autobuses, sigue abarrotándose cada mañana sin que por ello aumenten las frecuencias de paso; que antes de la vuelta al colegio -y la contratación de nuevos docentes en calidad de interinos no alivia sino muy levemente esta situación- el gasto de la Comunidad de Madrid era el más bajo de España y que poseía, con 14, el número medio de alumno por profesor más alto de todo los sistemas educativos autonómicos; que su inversión, sobre el PIB, en sanidad era en 2019 del 3,4%, de nuevo el más bajo del país. Asturias, la Comunidad que más invierte, llega hasta un 7,4%. En euros por habitante la situación no es mejor: la Comunidad de Madrid sigue a la cola con 1274 euros por persona, muy lejos de Euskadi, que destina 1753 euros por habitante, o Asturias, con 1676.

 

Los madrileños y madrileñas se encuentran, en definitiva, que los servicios públicos que habían de protegerlos de la pandemia en todos los sentidos se han encontrado desbordados, masificados e insuficientemente dotados durante el tiempo en que se debían haber puesto todos los medios para evitar una segunda ola que ya rompe en la orilla. “Riqueza nacional (regional en este caso) significa siempre miseria popular” decía K. Marx hace más de 150 años y en la joya de la corona del capitalismo neoliberal patrio esa máxima se puede apreciar en toda su precisión.

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