Casado se enfrenta a Abascal: La oligarquía española mueve ficha.

Lo que se ha escenificado con el voto en contra del PP en la moción de censura presentada por VOX, es la fractura de los sectores de la oligarquía española más alineados con la línea Trump del imperialismo norteamericano. Una fractura que ha separado claramente un sector representado por VOX y por algunos sectores del PP, encabezados por Cayetana Alvarez de Toledo e Isabel Díaz Ayuso decididos a poner sus cuentas de beneficios por delante de la necesidad de disminuir los contagios, y otro sector que encabeza ahora mismo Pablo Casado apoyado por la línea actualmente dominante del PP y  Ciudadanos que ha virado en su estrategia hacia una más europeísta en el afrontamiento de la pandemia.

No se trata de una ruptura entre socios, las alianzas entre el PP, Cs y VOX no corren peligro en las comunidades autónomas donde gobiernan juntos, sino de un cambio de estrategia del PP de Casado.

Este cambio de estrategia sitúa una nueva correlación de fuerzas dentro del parlamento y si por un lado permitirá al gobierno de coalición contar con más opciones de acuerdo para adoptar medidas para frenar la pandemia, por otro lado permitirá al PSOE no depender tanto de sus actuales socios, es decir de Unidas Podemos como miembros del gobierno y de los partidos que permitieron la investidura de Pedro Sanchez. Pero lo que sobre todo tiene la ruptura entre el PP y VOX es una motivación clara: La recuperación económica de España tras la pandemia depende de los fondos europeos. Jugar, como estaba haciendo hasta ahora el PP apoyándose en VOX, a dificultar la llegada de los mismos era perjudicial para los intereses de la propia oligarquía que los necesita para recuperar su tasa de beneficios.

Es decir el cambio de rumbo del PP, por un lado mejora las condiciones para apaciguar el enfrentamiento político entorno a la gestión de la pandemia, pero por otro hará más difícil que los fondos de recuperación europea se destinen a políticas sociales, o dicho de otra manera, hará más fácil que el gobierno se pliegue ante las exigencias de recortes en pensiones, salarios y servicios sociales que desde Bruselas se quieren poner como condición para entrega de los fondos de recuperación, de manera que estos no vayan a paliar la situación de las familias de clase trabajadora, sino a las cuentas de beneficios de las grandes empresas.

Por eso la clase trabajadora, con todas sus organizaciones y principalmente aquellas que forman parte del gobierno de coalición deben trabajar para todo lo contrario, exigiendo que la recuperación económica se haga poniendo como prioridad el aumento de la capacidad de consumo de la mayoría de la población subiendo rentas sociales, pensiones y salarios, que es lo único que supondrá una verdadera recuperación de la economía.

Como en toda partida de ajedrez es fundamental mover ficha atendiendo a los movimientos del contrario.

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