Elecciones USA. Cambio de rumbo en la dirección del imperio

Que las elecciones presidenciales en Estados Unidos tienen un calado mucho mayor que el de cualquier otro país del mundo se hace evidente cuando durante una semana el recuento de votos, que finalmente ha dado la victoria a Joe Biden, ha sustituido como noticia de primera plana de todos los medios nacionales a los datos de la pandemia del Covid-19.

 

Y esto es así porque no se elegía únicamente un presidente de gobierno, sino la dirección que marcará la política en toda el área de influencia de EEUU para los próximos 4 años.

 

Existe un clima de opinión muy extendido en la izquierda de que en realidad la victoria de Biden no cambia nada, pues demócratas y republicanos son el fondo igualmente imperialistas y no tienen otro objetivo que perpetuar la hegemonía yanqui. Sin embargo, el cambio reside precisamente en la forma en que unos y otros proponen hacer esto.

 

EEUU es la primera potencia mundial, pero es una potencia en declive que se enfrenta al desafío de contener la emergencia de otras potencias mundiales que puedan en el largo o medio plazo cuestionar su hegemonía. Este declive se manifiesta muy claramente en el grado de división y enfrentamiento que se ha manifestado en estas elecciones, con un recuento que ha durado días y un presidente saliente que se niega a reconocer la derrota.

 

La línea de Trump para frenar el declive de EEUU es conocida. Hacer valer la superioridad norteamericana para imponer acuerdos comerciales, guerra comercial con sus competidores y fomento y financiación de grupos de extrema derecha para desestabilizar a sus enemigos, pero también a sus socios, de manera que sea más fácil imponer sus condiciones.

 

Frente a esto Joe Biden representa una vía basada en un liderazgo consensuado con sus socios, en el que la superioridad de EEUU sea aceptada y no impuesta y el diálogo y la negociación con sus competidores sustituya al enfrentamiento directo.

 

Ahora bien, que la ciudadanía norteamericana se haya movilizado para dar la victoria a Biden, no significa que se vaya a dar un giro de 180º en la política internacional de la superpotencia. Los republicanos controlan el senado y muchos resortes de poder dentro del aparato del Estado norteamericano. Y aunque Trump ha perdido las elecciones, lo ha hecho obteniendo más votos que cuando ganó en las anteriores elecciones.

 

En cualquier caso, la derrota de Trump supone una mala noticia para los cachorros aupados por él en Europa y abre posibilidades de nuevas formas en panorama político mundial, más que necesarias en el actual escenario de pandemia.

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