Juicio contra los asesinos de Jesuitas de El Salvador

ALCORCÓN REPUBLICANO ./.

El juicio se limita a la figura del coronel I. Montano, único extraditado para la vista. El resto de personas responsable del múltiple asesinado siguen protegidos por el Estado de El Salvador y EEUU que se niega a colaborar con la justicia española.

En el diario El Periódico se narra de forma clarificadora lo que sucedió e 16 de noviembre de 1989 en la Universidad  Centroamericana contra los representantes de la Teología de La Liberación, Ignacio Ellacuría y cuatro compañeros más de la orden de los jesuitas, un religoso salvadoreño y dos mujeres, madre e hija:

El excoronel Montano es el único procesado puesto a disposición de la justicia española -fue entregado por EEUU el 29 de noviembre del 2017-, después de que las autoridades salvadoreñas denegaran las órdenes de extradición contra una veintena de exmilitares acusados de participar en el diseño y ejecución de los asesinatos.

Según la fiscalía, Montano y Yusshy Mendoza "participaron en la decisión, el diseño o la ejecución" del asesinato de Ellacuría, Ignacio Martín BaróSegundo Montes MozoAmando López Quintana y Juan Ramón Moreno Pardo en el campus de la UCA, en medio de la mayor ofensiva registrada durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992). También asesinaron junto a ellos a los salvadoreños Joaquín López (sacerdote), la empleada doméstica de la Universidad Julia Elba y su hija menor Celina Mariceth Ramos.

"Los procesados, junto con terceras personas no investigadas en el presente procedimiento, constituyeron dentro del Estado de El Salvador, una estructura paralela, al margen de la legalidad, que alteró gravemente la paz pública, provocando un estado de terror en la población a través de ejecuciones de civiles, desapariciones forzadas...", destaca la fiscalía.

Según su relato, el año 1989, cuando se produjo el crimen, "fue el punto clave de la década de guerra civil en El Salvador" al alterar los resultados de las elecciones "de forma irrevocable el panorama político del país". En esta situación, "los jesuitas, especialmente Ignacio Ellacuría, habían asumido el liderazgo" para negociar una salida dialogada al conflicto armado.

Según la fiscalía, "era el único intermediario que hablaba con todas las partes y actuaba de puente entre el presidente (Alfredo) Cristiani y los rebeldes", lo que lo convirtió en "objetivo de los militantes de la extrema derecha", que culpaban a la Iglesia de formar parte "de una conspiración comunista internacional".

En este contexto, el 15 de noviembre, "el alto mando y otros líderes militares veteranos, la mayoría de los cuales pertenecían a la Tandona (una asociación de 20 oficiales que ocupaban las posiciones claves del Ejército y del Gobierno), decidieron proceder con las ejecuciones de los jesuitas".

 

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LA ULTIMA HORA      https://laultimahora.es/la-cia-y-el-cesid-sabian-que-se-preparaba-la-matanza-de-jesuitas-en-el-salvador/

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