La protesta antirracista incorpora en España reivindicaciones propias

ALCORCON REPUBLICANO ./.

El asesinato de George Floyd la semana pasada a manos de un policía ha desatado una ola de protesta que ha desbordado las fronteras de EEUU. No es el caso más grave de abuso policial, pero sí ha sido la gota que ha colmado el vaso.

El ambiente, caldeado por las declaracioes irresponsables de Donald Trump, ha estallado debido también a la insensibilidad del presidente de la mayor potencia militar del mundo con motivo de la gestión de la crisis sanitaria provocada por la Covid19. Una crisis que ha puesto en evidencia la ineficacia del capitalismo para enfrentarse a problemas graves de la población y resolverlos.

Aquí en España la protesta ha llegado en forma de concentraciones en varias ciudades. Al grito de  "I can´t breathe" (no puedo respirar), frase que repitió Floyd mientra era asesinado por el policía, miles de personas se han manifestado, dodilla en tierra y puño en alto, para dar su apoyo a lo que resulta un movimiento incipiente e internacional en favor de los derechos civiles.

En las concentraciones en España también se han recordado los casos de Mame Mbaye, Lucrecia Pérez o Samba Martínez, símbolos de la violencia institucional en nuestro país sobre las personas negras y latinas, al igual que consignas por el cierre de los polémicos Centros de Detención de Inmigrantes y por la derogación de la Ley de Extranjería.

 

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