El Origen del 1 de mayo, saber de dónde venimos para ver hacia dónde vamos

SERGIO RODRÍGUEZ.//    Ríos de tinta han corrido y correrán siempre sobre el 1 de Mayo, el día de los trabajadores. Sus inicios quedan ya lejanos en la memoria pero sus reivindicaciones y los ecos de lucha no podrían tener más actualidad.

Hoy día, en el siglo XXI, con la ausencias de las míticas internacionales obreras y con una escasa organización de los trabajadores a nivel internacional queda aún vivo ese espíritu del 1 de Mayo. En los periódicos aparecen fotogalerías que nos enseñan imágenes de trabajadores de todos los continentes manifestándose y reivindicando este día. Se puede decir que el 1 de Mayo es uno de los últimos vestigios de internacionalismo obrero y por ello siempre viene bien recordar su origen.

Debemos hacer un viaje histórico hacia el Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XIX. La segunda revolución industrial estaba en pleno auge y millones de obreros tenían que hacer jornadas de trabajo de entre 12 y 18 horas diarias. Estas duras condiciones de vida y trabajo provocaron un gran aumento del movimiento obrero con la creación de sindicatos muy combativos y fueron extendiéndose las demandas de una jornada laboral de 8 horas. El lema de esta lucha era “ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso”. Ya en 1868 el presidente norteamericano Andrew Jhonson promulgó la ley Ingersoll, que otorgaba la jornada de ocho horas para los empleados de oficinas laborales y trabajadores de obras públicas, sin embargo el resto de obreros seguía con sus largas jornadas de 10-12 horas.

La patronal americana era muy hostil a este tipo de medidas de reducción de jornadas laborales y se opuso tajantemente a esta ley. Tras largos años de luchas en todo el mundo los obreros de Chicago convocaron una huelga para el día 1 de Mayo de 1886 con objetivo de que la patronal cediera y conquistar la jornada laboral de ocho horas. Se convocaron 307 manifestaciones en la ciudad y participaron en torno a 88.000 trabajadores.

La huelga se extendió los días siguientes al 1 de Mayo y se registraron fuertes enfrentamientos entre trabajadores, esquiroles y la policía. Concretamente el 2 de Mayo la policía intervino en las puertas de la empresa McCormik en un enfrentamiento entre trabajadores en huelga y los esquiroles que hacían que la empresa siguiese funcionando. La intervención policial dejó un saldo de seis muertos y decenas de heridos ya que se disparó a bocajarro contra los huelguistas.

Otro de los episodios violentos que se vivieron en Chicago en los primeros días de Mayo se registró el día 4. Los trabajadores en huelga convocaron una manifestación en protesta por la brutalidad policial en la plaza Haymarket apoyados por varios líderes sindicales reconocidos. Cuando apareció la policía para dispersar un objeto explosivo fue lanzado hacia los agentes por una persona a día de hoy sin identificar, provocando la muerte de siete agentes. La respuesta policial fue abrumadora dejando ocho trabajadores muertes y entre 30 y 40 heridos. La investigación policial determinó que el atentado había sido protagonizado por anarquistas y detuvo a 31 acusados.

En junio de 1886 se inicia el proceso a los detenidos por el incidente en Haymarket. El proceso reduce el número de acusados a 8 personas, de las cuales 3 son condenadas a prisión y 5 a muerte. Estas 5 condenados son los conocidos como “mártires de Chicago”: el tipógrafo George Engel, el carpintero Louis Lingg (que se suicidó en la celda par ano morir en la horca) y los periodistas Adolf Fischer, Albert Parsons y August Spies. Fueron ahorcados el 1 de Noviembre de 1887.

Un años después, 1888, el gobernador de Illinois determinó que el juicio se había celebrado sin garantías y los tres obreros en prisión fueron liberados. En 1889 la Segunda Internacional en su congreso en París decidió dedicar el día 1 de mayo a los trabajadores  en recuerdo y honor a los “mártires de Chicago”.

España fue uno de los primeros países en decretar la jornada laboral de ocho horas después de la huelga de la Canadiense en Barcelona, aunque durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y la dictadura de Franco (1939-1977) se prohibió la celebración del 1 de mayo.

El primero de mayo ha sido históricamente un día muy reivindicativo donde los trabajadores mostraban toda su fuerza. Sin embargo, cuando más protagonismo obtuvo fue después de la II Guerra Mundial por la existencia de la Unión Soviética y la fortaleza de los partidos socialistas y comunistas en Europa. Hasta el Vaticano se vio obligado a celebrar este día y en 1954 el Papa Pío XII promulgó el 1 de mayo como día de San José Obrero.

Todas las conquistas laborales han costado sangre, sudor, lágrimas y vidas de trabajadores. Por ello es tan importante saber de dónde venimos para saber a dónde debemos ir.

¡Que los vientos de lucha de Mayo de 1886 resuenen en nuestro siglo! ¡Viva el primero de mayo!

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