El 1 de mayo es una fecha histórica para la clase obrera mundial

JESÚS CARLOS GÓMEZ*. //  En esta fecha se conmemoran la lucha de l@s trabajador@s contra la explotación capitalista y las conquistas obtenidas por ell@s en el terreno laboral, social y político a través de la organización de la clase.

Es un primero de mayo como no hemos conocido otro. La pandemia del COVID-19 impide que tomemos las calles como todos los años. Pero, en estos meses de confinamiento, el engranaje de la vida ha seguido funcionando y lo ha hecho, conviene recordarlo, porque l@s trabajador@s han continuado produciendo los bienes y prestando los servicios que satisfacen todas las necesidades individuales y sociales inaplazables.

Mención destacada merecen en este punto l@s trabajador@s de la Salud Pública, que con su valentía y abnegación se han erigido en la vanguardia contra una pandemia que ya se cobra cientos de miles de muertos en todo el mundo. Tod@s l@s trabajador@s y las clases populares unen su voz a la suya, hacen suyas sus reivindicaciones y, como no podía ser de otro modo, les brindan el mayor de los reconocimientos y tributos.

Este primero de mayo, decíamos, es diferente: el virus ha paralizado una gran parte de la actividad económica y laboral y la totalidad de la vida social y política habituales. La lucha de clases, no obstante, se mantiene y lo propio ha de hacer el proletariado con sus reivindicaciones. Seguro veremos el fin de la pandemia, en términos epidemiológicos, en los próximos meses y esperemos que sea de una vez para siempre; pero la erosión causada por los meses de excepcionalidad en términos económicos, laborales y sociales, en cambio, serán severas y, presumiblemente, largas. En la última gran crisis del capitalismo, iniciada en 2008 pero nunca cerrada del todo, la clase obrera y las masas populares sufrieron más que ninguna otra el desempleo y las privaciones, la merma de sus derechos y el deterioro de los servicios públicos mediante el recorte masivo del gasto a manos de los gobiernos neoliberales; deterioro, cuyas consecuencias, por cierto, hoy se nos muestran con dolorosa claridad.

Las consecuencias de la pandemia y de la crisis que se avecina, en definitiva, no las pueden pagar de nuevo l@s trabajadr@s. Las organizaciones que nos reclamamos de clase hemos, pues, de plantear verdaderas medidas contra el paro y la crisis y compatibles con la vida, como por ejemplo:

  • Reparto del trabajo, reduciendo la jornada laboral a 35 h semanales sin perjuicio del salario.
  • Generalización de los subsidios por desempleo hasta una nueva recolocación.
  • Detener la privatización de servicios públicos como educación, sanidad y transportes.
  • Creación de empleo público.
  • Prohibición legal del despido.
  • Reversión de las privatizaciones ya realizadas de servicios públicos.
  • Establecimiento de la edad de jubilación a los 60 años.
  • Nacionalización de la banca y los sectores estratégicos.
  • Blindaje de los servicios, prestaciones públicas y pensiones.

 

Hoy más que nunca las organizaciones sindicales, sociales y políticas de clase están obligadas a unir fuerzas para que l@s trabajador@s que no están dispuestos a que el capital los avasalle en sus derechos tengan un punto de apoyo y un referente de lucha.

*Jesús Carlos Gómez. Secretario Político del PCE de Alcorcón.

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