La pandemia golpea más y antes a las clases trabajadoras

Mucho se repitió durante las primeras semanas de encierro una versión de lo que ya era un lugar común desde la alta literatura hasta el refranero: la enfermedad (la tradición y la sabiduría popular, menos dadas al eufemismo, dicen “la muerte”) nos iguala a todos, sin distinguir ricos de pobres, reyes de plebeyos, propietarios de proletarios. Resulta tan evidentemente cierto que cualquier enfermedad que la naturaleza le ha deparado a la humanidad doliente no posee consciencia, ni cuenta con libre albedrío ni con capacidad de decidir a quién infectar en función de criterios socioeconómicos, como embarazoso recordarlo.

La consciencia, el albedrío y la discriminación clasista adornan exclusivamente a los seres humanos que vivimos en sociedad. O, mejor dicho, a algunos seres humanos –los llaman dueños o empresarios- que de forma consciente y libre privan a otros de la parte del león de su trabajo –la llaman plusvalía-  y devuelven, por obra y gracia de la Agencia Tributaria, la cola de ratón que sirve para financiar unos cada vez más raquíticos servicios públicos que a duras penas les mantienen sanos  y educados  en condiciones medias. De forma igualmente consciente y libre los sucesivos gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid no solo no han tratado de revertir la situación, sino que doblaron la apuesta. El resultado del experimento es conocido de todo el mundo: la región es hoy un paraíso fiscal, con unos servicios públicos desguazados para el siempre bien dispuesto sector privado y sin capacidad real de proteger a l@s ciudadan@s de, entre otras cosas, una pandemia que azota Madrid como a ninguna otra región del continente.

Diez días atrás, l@s ciudadan@s de 37 áreas sanitarias básicas, entre las que se cuentan algunas de los principales barrios obreros de la región, asistieron en primera persona al triste espectáculo de verse confinadas. El viernes pasado se le sumaron 8 más, entre ellas las zonas sanitarias de Alcorcón correspondientes a los Centros de Salud Miguel Servet y Doctor Tureta.  El Atlas de distribución de Renta de los Hogares, elaborado por el INE, nos permite comprobar los ingresos por persona y por hogar  con que cuentan las cerca de 20 secciones censales de nuestra ciudad sobre las que se pesa el confinamiento. El resultado no sorprende: salvo una, todas ellas están por debajo de la media, marcada en 11.680 euros, en lo referido a Renta por Persona (algunas de ellas, como la que rodea a la Calle Guindales están dramáticamente por debajo) y 11 se encuentran en un punto inferior a los 25.072 euros donde se ubica la media estatal de la Renta por Hogar. En unos días, probablemente, la región de Madrid esté confinada al completo; eso es prueba de que la enfermedad puede afectar a tod@s por igual, pero antes de ello, visita a l@strabajador@s.

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