Un hombre de 74 años con sobrepeso supera la Covid-19 en solo 3 días

 

Esta semana hemos conocido la noticia de cómo un hombre que entraría dentro de los llamados grupos de riesgo, mayor de 70 años y con sobrepeso, daba una rueda de prensa para anunciar que estaba fuera de peligro tres días después de haber sido diagnosticado de Covid-19. No se trataba de ningún superhombre con una genética especial, ni se le había sometido a ningún tratamiento experimental. Era sencillamente un hombre con acceso a los mejores recursos sanitarios del mundo: Donald Trump.

 

Desde que la pandemia llegó a occidente se ha afirmado en no pocas ocasiones que “el virus” no entiende de clases sociales. Efectivamente el virus es un agente biológico, pero la forma en que afecta la pandemia y la propia enfermedad es muy diferente a las diferentes clases sociales.

 

La incidencia de la pandemia no puede ser la misma en barrios donde muchas personas no pueden permitirse una mascarilla homologada para cada día de la semana y tienen que acudir cada día a trabajar en transportes públicos atestados, que en barrios con poder adquisitivo más alto, en los que la mayoría de las personas acuden a trabajar en coche o pueden trabajar desde sus domicilios. Las restricciones de movilidad no afectan igual a quien vive en un piso de 40 metros cuadrados que a quienes pueden permitirse vivir en una mansión. Y lo que sería una enfermedad muy grave y probablemente mortal para una persona de más de 70 años con sobrepeso, puede darse por superada en 3 días si tienes acceso a los tratamientos y recursos sanitarios a los que tiene acceso Donald Trump.

 

Que el abismo social que existe en el primer y segundo mundo afecta directamente a la vida de las personas no es algo nuevo. Hace años que se publican estudios que señalan que la esperanza de vida de las clases sociales más adineradas es una década más que la de las más pobres. 

 

Sin embargo la actual pandemia está poniendo negro sobre blanco que cuando hablamos de que vivimos en una sociedad de clases, incluso en los llamados “países desarrollados”, no hablamos de que hay quien puede tener un Yate y quien tiene que conformarse con un utilitario. Hablamos de que mientras, como se ha puesto de manifiesto esta semana, existen tratamientos y recursos médicos para que una persona de 74 años supere la Covid-19 en 3 días, en nuestro país hemos tenido que asistir al dantesco espectáculo de personas que morían en residencias de ancianos porque se les negaba la asistencia sanitaria.

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